Me llamo Jesús Ripa. Nací en Pamplona en 1967 y en 2027 cumpliré cuarenta años trabajando en el ámbito digital. Empecé cuando un ordenador era un privilegio; hoy converso con máquinas que razonan y actúan. De los primeros sistemas a la IA agéntica no me he saltado ninguna ola — y nunca desde la teoría: he diseñado sistemas, implantado soluciones, evaluado proveedores, vendido tecnología y decidido no comprarla. Cuatro décadas donde las decisiones cuestan dinero enseñan lo que ningún informe cuenta: lo que funciona, lo que no, y lo que parece que funciona pero no lo hace.
Por qué escribo
Porque la ventana se está cerrando. Vivimos la era pre-singularidad: el intervalo en el que la tecnología ya reorganiza empresas, mercados y decisiones, pero todavía puede ser gobernada. Las decisiones que se toman ahora — quién controla los datos, quién entrena los modelos, qué se automatiza y qué no — configurarán la estructura del mundo que viene. Y la mayoría se están tomando sin el criterio necesario: por prisa, por presión o por delegación en quien no debería decidir.
Hace falta una voz que analice esto con profundidad, con experiencia y sin interés comercial. No la única. Una que falta.
Gobernar la tecnología antes de que la tecnología te gobierne.
Ese es el compromiso. Ese es el trabajo.
Qué hay aquí — y qué no
Una sola cosa: pensar la tecnología con profundidad y contarla con claridad. Artículos que la analizan como estructura, no como novedad — lo importante casi nunca está en la demo; está en el sistema que la rodea — y un glosario con los conceptos de esta etapa: la brecha de criterio, la deuda de criterio, la gobernanza tecnológica. Herramientas para quien necesita decidir, no solo informarse.
jesusripa.com es un espacio editorial independiente: pensamiento en abierto sobre tecnología, poder y criterio, publicado sin agenda comercial. Mi práctica profesional vive en otro contexto — Cortex Analytica, la firma de inteligencia digital que fundé y dirijo — y son universos separados. Lo que encuentras aquí es pensamiento. Nada más. Nada menos.