La destilación.
Jan van der Straet, invención, hacia 1589–1593. Destilar es quedarse con la esencia y desechar el resto. El modelo ya no enlaza las fuentes: las destila.

Historia
La lámina pertenece a la serie Nova Reperta que Jan van der Straet, Stradanus, diseñó en Florencia y Philips Galle editó en Amberes a finales del siglo XVI. Entre los inventos modernos que la serie celebra figura la destilación, el arte de separar por el fuego la parte más pura de una sustancia, entonces esencial para la farmacia y la preparación de aguas y licores.
La escena es un laboratorio. En el centro, un gran horno cilíndrico calienta varios alambiques a la vez mientras un muchacho aviva el fuego. A la izquierda, un sabio sentado lee la receta en un libro grueso y un hombre de pie le señala el texto. A la derecha, un niño machaca hierbas en un mortero y otros operarios manejan prensas y recipientes. La inscripción latina celebra el líquido límpido y potente que el arte extrae de los cuerpos por el fuego.
Cómo lo veo en el presente
Destilar es quedarse con lo esencial y dejar el resto en el alambique. El resultado es más potente que la planta, pero ya no se parece a ella. Quien bebe el destilado no ve las hierbas, el mortero ni el horno.
Los modelos generativos hacen algo semejante con la web. No devuelven un listado de páginas entre las que elegir; devuelven una síntesis. La fuente queda dentro del proceso y, a menudo, fuera de la respuesta. Para quien escribe, el problema ya no es solo ser encontrado, sino entrar en el alambique y seguir siendo reconocible a la salida.
El grabado de Stradanus guarda un detalle útil: en primer plano está el libro de donde sale la receta, abierto y señalado. En la respuesta del modelo, el libro casi nunca aparece. Escribir con autoría, profundidad y datos verificables es la manera de que alguien pregunte de dónde viene el destilado.
Aquí pienso en abierto; Cortex ejecuta. Cuando una empresa necesita aplicar este criterio — gobernar la IA que ya usa, decidir con inteligencia propia —, ese trabajo lo hago en Cortex Analytica, la firma que dirijo.
La práctica →