Una web sobre criterio no puede pedir atención con recursos que no defendería. Por eso aquí no hay color de acento, ni iconografía decorativa, ni efectos: solo tinta sobre papel, jerarquía y ritmo. La contención es el argumento. Todo lo que se ve se compone con cinco tintas, dos familias tipográficas y una escala de espaciado de base 8.
Cómo está hecha esta web
El monocromo no es una estética: es una posición editorial. Este colofón documenta el sistema — tintas, tipografía, escala, componentes y movimiento — con el que se compone jesusripa.com.
ejes opsz 6–72 · wght 200–700Gobernar la tecnología antes.
UI, metadatos y navegaciónEra pre-singularidad · Nº 21 · 11 min de lectura
La técnica pregunta si funciona; el humanismo, para quién.
Dos gestos, y ninguno decorativo. El titular de portada se asienta: pasa de la voz de texto a la voz de titular recorriendo el eje óptico de Newsreader (opsz 16→72) en un segundo y medio, una sola vez. Y el contenido se revela al entrar en el viewport, con 60px de cortesía. Ambos se desactivan si el sistema pide movimiento reducido (prefers-reduced-motion).
WordPress con tema propio (jesusripa-v5, sin maquetador), módulos editoriales Cortex GEO para glosario, citación académica y datos estructurados, y una disciplina de rendimiento medible: cero desplazamiento acumulado de layout, páginas de ~160 KB y tipografía servida con display:swap. Diseño y dirección: Jesús Ripa. Arquitectura operativa: Cortex Analytica.
La inteligencia artificial no escribe aquí: produce. La distinción no es cosmética, es de propiedad.
Cada artículo de esta web —el argumento, la estructura, las decisiones editoriales y las palabras— está escrito por Jesús Ripa. Sin asistencia, sin generación, sin excepciones. Es el patrimonio editorial de esta casa y no se delega.
Alrededor de ese texto sí trabaja la máquina: diseño gráfico y piezas de vídeo, análisis de datos y rastreo de fuentes, revisión y corrección de los textos, locución con voz sintética del propio autor y composición musical.
El Reglamento europeo de inteligencia artificial obliga desde el 2 de agosto de 2026, en su artículo 50, a declarar el contenido generado artificialmente. Buena parte de lo que hay aquí no entra en esa obligación: el texto es humano y la voz es la del autor, clonada con su consentimiento. Se declara igual.
Una web que sostiene que hay que gobernar la tecnología antes de que la tecnología nos gobierne no puede acogerse a la letra pequeña de una excepción.