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Byung-Chul Han: del cansancio al respeto
Hace quince años, Byung-Chul Han nos dijo que estábamos cansados y no sabíamos por qué. En su último libro nos dice algo más difícil de escuchar: que hemos dejado de mirarnos.
Oviedo, viernes 24 de octubre de 2025. En el escenario del Teatro Campoamor, un hombre que no tiene teléfono inteligente, que escucha música analógica y que cuida un jardín en Berlín con la paciencia de quien reza, recoge el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Podría haber hablado de algoritmos, que es lo que la sala esperaba. Habló de otra cosa. «No hay lazo social más fuerte que el respeto», dijo. Y añadió un diagnóstico que cualquiera que hubiera abierto una red social aquella mañana pudo tomarse como algo personal: hoy, en cuanto alguien tiene una opinión diferente de la nuestra, lo declaramos enemigo.
Once meses después, el 23 de septiembre de 2026, aquella frase tenía forma de libro: Sin respeto. Una crisis social. Es el final provisional de un recorrido que empezó con otro título y con otra herida, La sociedad del cansancio, y que conviene hacer entero, libro a libro, porque Han no escribe tratados: escribe estaciones. Cada una es breve, casi un aforismo dilatado. Leídas en orden, componen el mapa más preciso que tenemos de lo que la técnica le está haciendo al alma en este intervalo que llamamos pre-singularidad. Una advertencia antes de empezar: si estás leyendo esto en el móvil, entre una notificación y la siguiente, ya estás dentro del primer libro.
Quién es
Byung-Chul Han nació en Seúl en 1959 y empezó estudiando metalurgia en la Universidad de Corea, porque su familia no le habría permitido estudiar literatura. Él mismo ha contado que una explosión que provocó en casa, mientras manipulaba sustancias químicas, lo apartó de aquel camino. Llegó a Alemania con veintidós años, sin apenas hablar alemán y sin haber leído casi filosofía. Estudió filosofía en Friburgo y literatura alemana y teología católica en Múnich, y se doctoró en 1994 con una tesis sobre Heidegger y la noción de Stimmung: el temple de ánimo, esa tonalidad afectiva que precede a cualquier pensamiento. Conviene retener el dato. Treinta años después será la clave de su juicio sobre la inteligencia artificial.
Se habilitó en Basilea, enseñó en la Escuela Superior de Diseño de Karlsruhe y, desde 2012, en la Universidad de las Artes de Berlín. Es un coreano que piensa en alemán, que lee el budismo zen con las categorías de Hegel y a Hegel con la serenidad del zen. Y en 2021, en plena pandemia, escribió en la revista estadounidense The Nation una confesión que sus lectores apresurados suelen pasar por alto: «Soy católico. Me gusta estar en las iglesias, sobre todo en estos tiempos extraños». Contaba que aquella Navidad había asistido a una misa del gallo celebrada pese al virus. Quien no entienda esa frase no entenderá el último tramo de su obra.
Primera estación: el cansancio
La sociedad del cansancio apareció en alemán en 2010 y en español en 2012, y empieza con una frase que es ya un programa: «Cada época tiene sus enfermedades emblemáticas». El siglo XX, sostiene Han, fue inmunológico: un tiempo de fronteras, de amigos y enemigos, de virus y anticuerpos, de lo propio contra lo extraño. El XXI es neuronal. Sus enfermedades no vienen de fuera: la depresión, el trastorno por déficit de atención, el síndrome de desgaste profesional. No son infecciones. Son infartos del alma por exceso de sí misma.
El giro conceptual es preciso. Michel Foucault había descrito la sociedad disciplinaria, la de los hospitales, los cuarteles, las fábricas y las cárceles, gobernada por el verbo deber y por la prohibición. Han afirma que esa sociedad ya no es la nuestra. La hemos sustituido por la sociedad del rendimiento, cuyo verbo modal es poder y cuyo lema le prestó la política estadounidense de aquellos años: Yes, we can. Donde antes había un vigilante, ahora hay un entrenador interior. Donde antes había una orden, ahora hay una motivación. El resultado no es más libertad, sino una forma más eficaz de dominación: el sujeto de rendimiento se explota a sí mismo, y lo hace con entusiasmo, convencido de que se realiza. Es a la vez el amo y el esclavo, el explotador y el explotado. Por eso la sociedad del rendimiento no produce rebeldes, sino deprimidos. Quien fracasa no culpa al sistema: se culpa a sí mismo.
Han llama a esto la violencia de la positividad. No es la violencia del no, que siempre deja ver a su enemigo, sino la del sí sin límite: el exceso de estímulos, de información, de proyectos, de iniciativas, de oportunidades. La multitarea, que celebramos como una conquista, le parece una regresión: también el animal salvaje vigila a la vez su comida, a sus crías y a sus depredadores. Lo humano, lo que hizo posible la cultura, fue siempre la atención profunda, la capacidad de demorarse en una sola cosa.
Y aquí llega la parte del libro que casi nadie recuerda y que es, sin embargo, la más luminosa. Han no condena todo cansancio. De la mano de Peter Handke y su Ensayo sobre el cansancio, distingue entre el cansancio que aísla, el agotamiento del yo que nos deja solos y mudos, y otro cansancio, fundamental, que abre: el que desarma el ego y nos devuelve al mundo, el que permite volver a mirar sin querer apropiarse de lo mirado. Contra la hiperactividad, Han propone algo que en 2010 sonaba anticuado y que hoy suena urgente: aprender a mirar, no reaccionar de inmediato a cada estímulo, recuperar la facultad de decir no.
El libro se convirtió en un fenómeno, también en Corea del Sur, donde algunos periódicos lo eligieron libro del año en 2012. No fue casual. Describía a una generación que se creía libre porque nadie le daba órdenes y que se encontraba exhausta sin saber de qué. Quince años después, con la economía de la atención convertida en industria, la descripción se ha quedado corta.
Segunda estación: la transparencia y el enjambre
En La sociedad de la transparencia Han ataca la virtud pública más celebrada de nuestro tiempo. La transparencia, dice, no es la luz de la verdad: es una coacción. Exige que todo se exponga, se mida, se compare y se haga visible y, por tanto, consumible. Donde todo es transparente no hay confianza, porque la confianza solo existe allí donde no se sabe todo del otro. Tampoco hay vergüenza, ni secreto, ni intimidad. Ni amor: en La agonía del Eros sostendrá que el eros necesita la negatividad del otro, su alteridad irreductible, y que una sociedad que solo tolera lo igual vive en el infierno de lo igual. Deslizamos el dedo por catálogos de personas como por catálogos de objetos, y lo llamamos elegir.
En En el enjambre aparece la imagen que define la era digital mejor que ninguna otra. La masa del siglo XX, la que inquietaba a Le Bon y a Ortega, tenía alma: podía marchar, rebelarse, decir nosotros. El enjambre digital no la tiene. Lo forman individuos aislados que se comunican sin cesar y no actúan nunca juntos, que levantan olas de indignación en horas y las disuelven en días sin dejar estructura alguna. Han les dio el nombre que el alemán tomó prestado del inglés, shitstorm. La indignación digital no construye: consume.
Hay un detalle de este libro que hoy adquiere un sentido casi profético. Su primer capítulo se titula Sin respeto. En esas páginas, escritas en 2013, Han sostiene que el respeto es el fundamento de lo público y que consiste en una mirada distanciada, en un mantener la distancia que permite ver al otro como otro. Trece años antes de su último libro, el último libro ya estaba escrito en un solo capítulo. Todo lo que vino después fue ahondar la herida.
El último libro de Han estaba escrito trece años antes. Era el primer capítulo de En el enjambre.
Los diecinueve títulos que recorre este artículo, situados en el año de su primera edición y ordenados en cuatro carriles de lectura. No es la obra completa: es el recorrido de las nueve estaciones.
Lectura: entre el capítulo «Sin respeto» de En el enjambre (2013) y el libro Sin respeto (2026) median 13 años y, en este recorrido, 13 títulos. Aísla el carril de tiempo, belleza y fe: la mitad de sus libros llega después de 2021, y el último antes de Sin respeto es Sobre Dios.
Fuente: fichas editoriales de las primeras ediciones alemanas (Matthes & Seitz, S. Fischer, Ullstein, transcript) y españolas (Herder, Taurus y Paidós, vía todostuslibros.com y planetadelibros.com), consultadas el 14/10/2026. Carriles: lectura propia. Derivado: años y títulos entre el capítulo y el libro. A verificar: el año español de El aroma del tiempo.
Jesús Ripa
Evidencia · los diecinueve títulos
| Parte | Hecho | Fuente | Grado |
|---|---|---|---|
| La sociedad del cansancio | Müdigkeitsgesellschaft · Matthes & Seitz, 2010 · español: Herder, 05/10/2012 | Ficha editorial | Publicado |
| La sociedad de la transparencia | Transparenzgesellschaft · Matthes & Seitz, 2012 · español: Herder, 02/09/2013 | Ficha editorial | Publicado |
| La agonía del Eros | Agonie des Eros · Matthes & Seitz, 2012 · español: Herder, 26/03/2014 | Ficha editorial | Publicado |
| En el enjambre | Im Schwarm · Matthes & Seitz, 2013 · español: Herder, 13/06/2014 | Ficha editorial | Publicado |
| Psicopolítica | Psychopolitik · S. Fischer, 2014 · español: Herder, 10/2014 | Ficha editorial | Publicado |
| El aroma del tiempo | Duft der Zeit · transcript, 2009 · español: Herder, 2015 | Ficha editorial · Herder México | A verificar (año español) |
| La salvación de lo bello | Die Errettung des Schönen · S. Fischer, 2015 · español: Herder, 30/11/2015 | Ficha editorial | Publicado |
| La expulsión de lo distinto | Die Austreibung des Anderen · S. Fischer, 2016 · español: Herder, 20/02/2017 | Ficha editorial | Publicado |
| Loa a la tierra | Lob der Erde · Ullstein, 2018 · español: Herder, 06/03/2019 | Ficha editorial | Publicado |
| La desaparición de los rituales | Vom Verschwinden der Rituale · Ullstein, 2019 · español: Herder, 13/04/2020 | Ficha editorial | Publicado |
| Capitalismo y pulsión de muerte | Kapitalismus und Todestrieb · Matthes & Seitz, 2019 · español: Herder, 20/09/2022 | Ficha editorial | Publicado |
| La sociedad paliativa | Palliativgesellschaft · Matthes & Seitz, 2020 · español: Herder, 20/04/2021 | Ficha editorial | Publicado |
| No-cosas | Undinge · Ullstein, 2021 · español: Taurus, 07/10/2021 | Ficha editorial | Publicado |
| Infocracia | Infokratie · Matthes & Seitz, 2021 · español: Taurus, 07/04/2022 | Ficha editorial | Publicado |
| Vida contemplativa | Vita contemplativa · Ullstein, 2022 · español: Taurus, 12/01/2023 | Ficha editorial | Publicado |
| La crisis de la narración | Die Krise der Narration · Matthes & Seitz, 2023 · español: Herder, 05/09/2023 | Ficha editorial | Publicado |
| El espíritu de la esperanza | Der Geist der Hoffnung · Ullstein, 2024 · español: Herder, 03/09/2024 | Ficha editorial | Publicado |
| Sobre Dios. Pensar con Simone Weil | Sprechen über Gott · Matthes & Seitz, 2025 · español: Paidós, 01/10/2025 | Ficha editorial | Publicado |
| Sin respeto. Una crisis social | Ohne Respekt · Matthes & Seitz, 2026 · español: Paidós, 23/09/2026 | Ficha editorial | Publicado |
| En el enjambre · capítulo 1 | Se titula «Sin respeto» | Índice de la edición española (Herder, 2014) | Publicado |
| Del capítulo al libro | 13 años (2013 → 2026); 12 en español (2014 → 2026); 13 títulos de este recorrido en medio | Operación propia | Derivado |
Tercera estación: el poder que seduce
Psicopolítica es, probablemente, el libro más importante para entender el poder en la era de los datos. Su tesis desmonta la imagen heredada del dominio. El poder disciplinario era ortopédico: corregía cuerpos, imponía horarios, encerraba. El poder neoliberal es inteligente y amable. No prohíbe: invita. No reprime: seduce. No necesita que obedezcamos: necesita que participemos, que compartamos, que comuniquemos, que nos expongamos. Es el primer poder de la historia que se ejerce a través de la libertad.
Su arquitectura ya no es el panóptico de Bentham, donde unos pocos vigilaban a muchos encerrados, sino un panóptico digital sin muros, en el que cada cual se vigila y se exhibe por voluntad propia, y en el que los datos que entregamos permiten al poder actuar sobre la psique antes de que la conciencia decida. Han llama dataísmo a la fe que lo sostiene: la creencia de que, con datos suficientes, sobran la teoría, la interpretación y el sentido. Y lo describe con un vocabulario abiertamente religioso, el del culto sin trascendencia: el teléfono como objeto de devoción, el gesto de aprobar como un amén, la conexión permanente como una comunión que no salva a nadie.
Lo decisivo es esto. Contra el poder que reprime cabe la revolución, porque la represión se ve. Contra el poder que seduce, ¿quién se rebela? Nadie se subleva contra lo que le gusta.
Cuarta estación: el tiempo, lo bello y los rituales
A partir de aquí la obra de Han se vuelve hacia lo que se ha perdido. En El aroma del tiempo describe un tiempo que ya no se acelera, sino que se dispersa: un tiempo atomizado, sin duración ni relato, sin el aroma que dejan las cosas cuando nos demoramos en ellas. En La salvación de lo bello señala la estética de la época, lo pulido, lo liso, lo que no tiene fisuras: la pantalla del teléfono, las esculturas brillantes de Jeff Koons, la piel depilada. Lo pulido no hiere ni opone resistencia; solo agrada. Pero lo bello, recuerda Han, siempre tuvo algo de herida.
En La expulsión de lo distinto lamenta que el otro, el extranjero, el enigma, el que nos interpela y nos desplaza, haya sido sustituido por lo igual que nos confirma. En Loa a la tierra, escrito después de cultivar durante varias estaciones un jardín en Berlín, aprende de las plantas lo que la red no enseña: que el tiempo de la tierra no se deja acelerar. Y en La desaparición de los rituales alcanza una de sus fórmulas más hondas. Los rituales son técnicas simbólicas para habitar el mundo: hacen del tiempo una casa y producen una comunidad sin comunicación. Lo nuestro es exactamente lo contrario, una comunicación sin comunidad. Hablamos más que nunca y pertenecemos menos que nunca.
Quinta estación: el dolor
La pandemia encontró a Han escribiendo sobre el dolor. La sociedad paliativa describe una cultura que padece algofobia, un miedo generalizado al dolor que nos lleva a anestesiar todo conflicto, toda pregunta incómoda, toda crítica capaz de doler. Una sociedad que solo quiere sobrevivir, dice, ha olvidado cómo se vive. En Capitalismo y pulsión de muerte lleva la intuición a la economía: un sistema que acumula sin término para no pensar en el término acaba, paradójicamente, produciendo muerte.
Sexta estación: las no-cosas y la infocracia
Con No-cosas Han nombra el cambio de época en una sola palabra. Durante milenios habitamos un mundo de cosas: objetos que pesan, que duran, que envejecen con nosotros y nos dan un suelo. Hoy habitamos un mundo de información, de no-cosas que no se pueden tocar ni conservar y que se suceden sin descanso. Ya no queremos poseer, sino experimentar; ya no tenemos, accedemos. La mano que antes tocaba el mundo ahora se limita a deslizarlo.
En ese libro Han da también su veredicto sobre la inteligencia artificial, y es aquí donde su vieja tesis doctoral regresa con toda su fuerza. Pensar, sostiene, empieza por un afecto, por un pathos, por una conmoción: antes de una gran idea hay un estremecimiento. La inteligencia artificial calcula, combina y predice, pero, escribe, «no se le pone la carne de gallina». Es apática en el sentido literal de la palabra: carece de pathos. Por eso, para Han, la máquina no piensa: procesa. Se puede discutir la conclusión; es difícil discutir la pregunta que deja abierta. ¿Qué perdemos cuando delegamos el juicio en algo que no se estremece?
Infocracia lleva el diagnóstico a la política. La democracia, recuerda Han de la mano de Habermas, vivía del discurso racional y de una esfera pública compartida, que la imprenta había hecho posible. La información digital la descompone: se acelera, se fragmenta, se propaga como un contagio, y lo que se impone ya no es el mejor argumento, sino el más viral. El régimen de la información, que se presenta como transparencia y libertad, desemboca en lo que Han llama infocracia: una democracia degenerada en la que los ciudadanos son tratados como perfiles y la verdad deja de importar.
Séptima estación: la contemplación, la narración y la esperanza
Los tres libros siguientes responden a los anteriores. Vida contemplativa es un elogio de la inactividad, que no es pereza, sino la condición de todo lo verdaderamente humano: la fiesta, el juego, el sábado, la oración, la amistad. Lo que no sirve para nada es precisamente lo que da sentido. La crisis de la narración distingue entre narrar y contar historias para vender: vivimos inundados de relatos de marca y desnudos de relato. Lo que compartimos en las redes no funda nada; se consume y desaparece. Y El espíritu de la esperanza propone un antídoto contra un tiempo gobernado por el miedo. No el optimismo, que es pasivo y da por hecho que todo saldrá bien, sino la esperanza, que es activa y se compromete con lo que todavía no existe.
Octava estación: Dios
El 1 de octubre de 2025 apareció en español Sobre Dios. Pensar con Simone Weil. Es el libro que muchos no supieron dónde colocar y el que, sin embargo, ordena retrospectivamente todos los demás. Han lee a Weil a través de siete palabras: atención, descreación, vacío, silencio, belleza, sufrimiento e inactividad. Weil había escrito que la atención es la forma más rara y más pura de la generosidad. Han convierte esa frase en programa: si una economía entera se dedica a capturar nuestra atención, lo que en el fondo nos arrebata es la capacidad de amar y de rezar.
Aquí se entiende su fe. No es un adorno biográfico ni una nostalgia piadosa: es el lugar desde el que mira. Su crítica del rendimiento es, en último término, la crítica de un mundo sin sábado; su crítica de la transparencia, una defensa del misterio; su crítica del dataísmo, la denuncia de una idolatría. Cuando en 2023, en una conferencia en Oporto, dijo que Dios no consume ni produce, estaba resumiendo su obra en una línea: lo que nos salva no es lo que hacemos, sino lo que dejamos que nos suceda.
Novena estación: sin respeto
Y llegamos al final provisional, que es también el principio que estaba escrito desde 2013. Sin respeto. Una crisis social apareció en alemán a comienzos de 2026 y en español el 23 de septiembre. Es breve, como todos, y quizá el más político de todos.
Su tesis cabe en una idea que Han toma de John Rawls: quien no se respeta a sí mismo acaba despreciando también a los demás. La meritocracia, que promete a cada uno que puede llegar a ser lo que quiera, produce una legión de perdedores convencidos de que su fracaso es merecido. Quien se desprecia no puede respetar a nadie. La lucha por el respeto se degrada en lucha por el estatus, y la lucha por el estatus en división y en violencia.
En las redes, la atención ha ocupado el lugar del respeto. Ser visto no es ser reconocido. La humillación pública ha sustituido a la cortesía, y dejar sin respuesta a quien nos escribe, desaparecer sin una palabra, se ha convertido en el gesto cotidiano de una época que trata a las personas como desechables. Conviene recordar la etimología: respetar viene del latín respicere, volver a mirar, mirar hacia atrás, detenerse en alguien. Es exactamente lo que el flujo infinito de la pantalla nos impide hacer.
Frente a ello, Han propone una política de la amistad fundada en tres virtudes que hoy parecen anacrónicas: la distancia, la atención y el reconocimiento. Defiende el tacto y la cortesía con un argumento inesperado: «Tanto el tacto como la cortesía están ligados a la belleza». Y concluye que el respeto no es un buen modal, sino la condición misma de la democracia: sin respeto no hay discurso, y sin discurso no hay comunidad política, solo enjambre. «La sociedad bien ordenada no es una sociedad del rendimiento, sino una sociedad del respeto».
Lo que Han le dice a la era pre-singularidad
Leído de principio a fin, el recorrido tiene una lógica implacable. Primero nos dijo que estábamos cansados porque nos explotábamos a nosotros mismos. Después, que lo hacíamos por voluntad propia, seducidos por un poder que se presenta como libertad. Más tarde, que en ese proceso habíamos perdido el tiempo, los rituales, las cosas, el relato y la capacidad de pensar con el cuerpo. Y ahora, que hemos perdido lo que nos permitía convivir: la distancia que hace posible mirar al otro.
Para quien piensa la tecnología como estructura, la lección es directa. La inteligencia artificial no llega a una sociedad neutra. Llega a la sociedad que Han ha descrito: cansada, expuesta, seducida, sin rituales y sin respeto. En Oviedo lo dijo con una sobriedad que no admite malentendidos: la inteligencia artificial «puede ser muy útil si se emplea para fines buenos y humanos», pero también «puede ser empleada para manejar, controlar y manipular a las personas». La pregunta no es qué hará la máquina. Es quiénes seremos nosotros cuando la usemos.
Aquí me separo de él
Reconozcámosle la virtud mayor: Han ha dado nombre a experiencias que millones de personas vivían sin palabras, y pocas obras filosóficas de este siglo han servido tanto para que alguien se entienda a sí mismo.
Pero el reparo es necesario. Su escritura es asistemática, aforística y, a menudo, repetitiva; al reseñar Sin respeto en marzo de 2026, un crítico alemán la describía como una colección de estímulos para pensar más que como una teoría, y señalaba en ella una nostalgia de jerarquía que casa mal con su crítica del neoliberalismo. Hay algo más inquietante. Sus remedios, el jardín, la contemplación, el silencio, la música analógica, la vida sin teléfono, están al alcance de un catedrático en Berlín y bastante menos de quien reparte comida en bicicleta al dictado de una aplicación. Y hay una ironía que él mismo describiría mejor que nadie: sus libros, breves y citables, circulan por las redes convertidos en frases sueltas, en pastillas de lucidez que se consumen y se olvidan, exactamente como las no-cosas que denuncia.
Aquí me separo de él. El diagnóstico es magistral; la terapia, demasiado privada. La contemplación puede salvar a una persona, pero no gobierna una sociedad. Contra un poder que seduce a escala industrial no basta con retirarse al jardín: hacen falta instituciones, normas y un criterio compartido. Han nos enseña a ver. Gobernar lo que vemos sigue siendo tarea nuestra.
¿Y tú?
Antes de cerrar esta página, tres preguntas que Han nunca formula así, pero que atraviesan toda su obra. ¿Cuándo fue la última vez que te cansaste de verdad, de ese cansancio que abre y no del que vacía? ¿A quién has dejado sin respuesta esta semana, no por falta de tiempo, sino porque podías? ¿Y a quién respetas que no te dé nada a cambio: ni atención, ni datos, ni visibilidad?
Si las respuestas te incomodan, Han ha hecho su trabajo. El tuyo empieza ahora.
El poder ya no nos prohíbe nada, y por eso es tan difícil negarse. Quizá el respeto, ese volver a mirar, sea la última forma de resistencia que no se puede descargar.
¿Qué parte de tu cansancio es tuya, y qué parte te la han vendido como libertad?
Ficha del pensador. Byung-Chul Han · Filósofo y ensayista surcoreano en lengua alemana (Seúl, 1959) · Doctor por la Universidad de Friburgo (1994, tesis sobre Heidegger) · Profesor en la Universidad de las Artes de Berlín desde 2012 · Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025 · Primer libro del recorrido: La sociedad del cansancio (2010; en español, 2012) · Último: Sin respeto. Una crisis social (2026; en español, 23 de septiembre de 2026) · Serie: Pensadores de la Pre-Singularidad.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Byung-Chul Han?
Byung-Chul Han es un filósofo y ensayista nacido en Seúl en 1959 que escribe en alemán. Estudió metalurgia en Corea antes de trasladarse a Alemania con veintidós años, donde se formó en filosofía en Friburgo y en literatura alemana y teología católica en Múnich. Se doctoró en 1994 con una tesis sobre Heidegger y enseña desde 2012 en la Universidad de las Artes de Berlín. Es autor de más de veinte ensayos breves sobre el rendimiento, la transparencia, el poder digital, el tiempo y la comunidad, entre ellos La sociedad del cansancio, Psicopolítica, No-cosas e Infocracia. En 2025 recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, y en 2026 publicó Sin respeto. Una crisis social.
¿Qué dice La sociedad del cansancio?
Publicado en alemán en 2010 y en español en 2012, sostiene que hemos pasado de la sociedad disciplinaria descrita por Foucault, regida por la prohibición y el deber, a una sociedad del rendimiento regida por el poder hacer y la motivación. En ella cada individuo se convierte en empresario de sí mismo y se explota con entusiasmo, creyendo que se realiza. De ahí las enfermedades emblemáticas de nuestro tiempo, como la depresión, el déficit de atención o el agotamiento profesional, que Han interpreta como efectos de un exceso de positividad y no de una represión exterior. Frente a ello, propone recuperar la atención profunda, la capacidad de decir no y un cansancio que abre al mundo en lugar de aislarnos.
¿Qué es la psicopolítica según Byung-Chul Han?
Es la forma de poder propia del neoliberalismo digital, que Han analiza en Psicopolítica (2014). A diferencia del poder disciplinario, que reprimía y prohibía, el poder psicopolítico seduce, invita y motiva: no necesita obediencia, sino participación. Funciona mediante un panóptico digital sin muros en el que cada persona se expone voluntariamente y entrega datos que permiten anticipar e influir en su conducta. Han denomina dataísmo a la fe que lo sostiene, la creencia de que la acumulación de datos hace innecesarias la teoría y la interpretación. Su conclusión es inquietante: contra un poder que reprime cabe rebelarse, porque se ve; contra un poder que seduce, apenas, porque nadie se subleva contra lo que le gusta.
¿De qué trata Sin respeto, el último libro de Han?
Sin respeto. Una crisis social se publicó en alemán en 2026 y en español el 23 de septiembre de 2026. Analiza el declive del respeto como virtud social en una época marcada por el narcisismo, la competencia y la desinhibición digital. Sostiene que la meritocracia produce perdedores que se desprecian a sí mismos y a los demás, que la lucha por el respeto se convierte en lucha por el estatus y que, en las redes, la atención ha sustituido al respeto y la humillación pública a la cortesía. Como respuesta propone una política de la amistad basada en la distancia, la atención y el reconocimiento, y presenta el respeto como condición previa de la democracia y del discurso compartido.
¿Qué piensa Byung-Chul Han de la inteligencia artificial?
Han sostiene que la inteligencia artificial calcula, pero no piensa. En No-cosas afirma que el pensamiento comienza con un afecto, un pathos o una conmoción corporal, y que la máquina carece de él: es apática en sentido literal. La idea enlaza con su tesis doctoral sobre el temple de ánimo en Heidegger. Al recibir el Premio Princesa de Asturias en 2025 matizó su posición: la inteligencia artificial puede ser muy útil si se emplea para fines buenos y humanos, pero también puede servir para manejar, controlar y manipular a las personas. Su preocupación no es tanto la máquina en sí como la sociedad cansada, expuesta y seducida a la que llega.
¿Por dónde empezar a leer a Byung-Chul Han?
El punto de entrada natural es La sociedad del cansancio, breve y fundacional, que contiene en germen casi todo lo posterior. Después conviene leer Psicopolítica, para entender su teoría del poder digital, y En el enjambre, cuyo primer capítulo, titulado Sin respeto, anticipa en 2013 el tema de su último libro. Quien busque su lectura de la técnica actual encontrará en No-cosas e Infocracia las claves sobre la información, la inteligencia artificial y la democracia. Para su dimensión espiritual, Vida contemplativa y Sobre Dios. Pensar con Simone Weil. Y para cerrar el recorrido, Sin respeto, que devuelve toda su obra a una pregunta sencilla: cómo volver a mirarnos.
Glosario
Sociedad del rendimiento. Forma social que, según Han, sucede a la sociedad disciplinaria. Ya no se rige por la prohibición, sino por la motivación y la iniciativa, y convierte a cada individuo en empresario de sí mismo. Su dominación es más eficaz porque se vive como libertad: el sujeto se explota a sí mismo y, cuando fracasa, se culpa en lugar de rebelarse.
Psicopolítica. Técnica de poder del neoliberalismo digital que actúa sobre la psique mediante la seducción y los datos, en lugar de reprimir los cuerpos. No necesita obediencia, sino participación voluntaria. Han la opone a la biopolítica de Foucault.
Enjambre digital. Agregado de individuos aislados que se comunican sin cesar a través de la red pero no forman un nosotros ni actúan juntos. A diferencia de la masa del siglo XX, carece de alma y de estructura, y se expresa en olas de indignación efímeras.
No-cosas. Término con el que Han designa la información que sustituye a los objetos en el mundo digital: no se puede tocar, poseer ni conservar, y se sucede sin descanso. Pasamos de tener a acceder, y de habitar un mundo estable a recorrer un flujo.
Infocracia. Régimen en el que la información digital, acelerada y viral, desplaza al discurso racional y a la esfera pública compartida de la que vivía la democracia. Se presenta como transparencia y libertad, pero degrada la deliberación y la relación con la verdad.
Respeto (en Han). Del latín respicere, volver a mirar. Para Han, es una mirada distanciada que permite ver al otro como otro, sin apropiárselo. Es el fundamento de lo público y la condición de la democracia; su pérdida, sustituida por la atención y la exposición, es la crisis que analiza en Sin respeto (2026).
Fuentes
- Fundación Princesa de Asturias · ceremonia de 2025; discurso de Han recogido por La Nación, 26/10/2025: www.lanacion.com.ar
- Byung-Chul Han, «The Tiredness Virus», The Nation, 12/04/2021: www.thenation.com
- Planeta de Libros · Sin respeto (Paidós, 23/09/2026), sinopsis y biografía: www.planetadelibros.com
- Matthes & Seitz Berlin · Ohne Respekt. Eine soziale Krise (2026): www.matthes-seitz-berlin.de
- Perlentaucher · reseña de Deutschlandfunk Kultur (Nils Schniederjann, 04/03/2026): perlentaucher.de
- Infobae, «Byung-Chul Han y el ghosting como síntoma de una sociedad rota», 07/10/2026: www.infobae.com
- Planeta de Libros · Sobre Dios. Pensar con Simone Weil (Paidós, 01/10/2025): www.planetadelibros.com
- Reseña de En el enjambre (capítulos, incluido «Sin respeto»), Trabajo Social, 2021: www.redalyc.org
- Wikipedia · Byung-Chul Han (datos de trayectoria y bibliografía): es.wikipedia.org
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