Contenido sintético
El contenido sintético es el material —texto, imagen, voz o vídeo— generado por sistemas de inteligencia artificial, indistinguible en apariencia del producido por personas. Su generalización vuelve inservibles las pruebas de identidad y de autenticidad basadas únicamente en la apariencia del contenido, y revaloriza las basadas en el historial verificable de quien lo firma.
El problema que plantea el contenido sintético no es solo de calidad —cada vez más difícil de distinguir a simple vista—, sino de confianza estructural: si cualquier imagen, voz o texto puede generarse de forma convincente, la pregunta relevante deja de ser «¿parece real?» y pasa a ser «¿quién lo firma y puede demostrar su origen?».
Este desplazamiento es el que conecta el contenido sintético con el marco EEAT y con la huella digital de autoridad: cuanto más fácil resulta simular apariencia, más valor adquiere la trazabilidad verificable —autoría firmada, historial de publicaciones, datos estructurados— frente a cualquier prueba basada solo en cómo se ve o se escucha el contenido.
El Reglamento (UE) 2024/1689 (AI Act), art. 50, obliga a etiquetar de forma clara el contenido generado o manipulado por IA que se asemeje a personas, objetos, lugares o eventos reales y pueda parecer auténtico, con obligaciones específicas que entraron en aplicación en agosto de 2026.
En producción editorial propia, obliga a declarar de forma transparente cuándo un contenido se ha generado o asistido por IA, y a reforzar en paralelo las señales de autoría verificable que distinguen el contenido propio del contenido sintético genérico.
No declarar contenido generado por IA cuando la norma lo exige.
Asumir que la calidad visual o textual de un contenido basta como prueba de su origen.
Ignorar que la revalorización de la trazabilidad afecta también a cómo se debe producir el contenido propio.
- ¿Qué es el contenido sintético?
- ¿Qué obliga el AI Act sobre su etiquetado?
- ¿Por qué revaloriza la trazabilidad frente a la apariencia?
