Cultura técnica
La cultura técnica es la exigencia que Gilbert Simondon formula frente a una paradoja de Occidente: tratamos los objetos técnicos o bien como simples utensilios sin dignidad, o bien como amenazas inquietantes, pero carecemos de una verdadera cultura que los comprenda en su funcionamiento y en su génesis.
Simondon sostiene que esa ignorancia —no saber cómo funciona lo que usamos— es la raíz de la alienación moderna. No estamos alienados solo por no poseer las máquinas, sino por no comprenderlas: nos relacionamos con ellas como con cajas negras mágicas o como con enemigos, nunca como con realidades inteligibles.
Recuperar la cultura técnica significa devolver al objeto técnico su lugar en la cultura: entender su modo de existencia, su evolución, su lógica interna. Solo así deja de ser un fetiche o un fantasma para volverse algo sobre lo que se puede decidir.
Aplicado a la IA, Simondon fundamenta una exigencia humanista de primer orden: no se puede gobernar con criterio aquello cuyo funcionamiento se ignora. Entender mínimamente cómo funciona un modelo no es tecnicismo: es la condición de la libertad ante él.
No aplica.
En formación de equipos no técnicos, se traduce en programas de alfabetización tecnológica que no se limitan a enseñar a usar una herramienta, sino a entender cómo funciona y por qué se diseñó así, cerrando la distancia que Simondon identifica entre utensilio y amenaza.
Tratar la formación tecnológica como manual de uso, sin abordar el funcionamiento y la génesis del objeto técnico.
Oscilar entre la desconfianza acrítica y la aceptación acrítica de una tecnología nueva, sin cultura técnica real que medie entre ambas.
Asumir que la cultura técnica es asunto exclusivo de perfiles técnicos, cuando Simondon la plantea como necesidad general.
- ¿Qué es la cultura técnica según Simondon?
- ¿Qué paradoja de Occidente identifica?
- ¿En qué se diferencia de la simple alfabetización digital?
