Ley de rendimientos acelerados
La ley de rendimientos acelerados es el principio, formulado por Ray Kurzweil, según el cual el progreso tecnológico no avanza de forma lineal sino exponencial: cada iteración es más potente que la suma de todas las anteriores, de modo que el ritmo del cambio se acelera con el tiempo.
Kurzweil la documenta a través de décadas de datos —capacidad de cálculo por dólar, secuenciación genética, ancho de banda— mostrando curvas exponenciales sostenidas que trascienden tecnologías concretas. La ley de Moore sería un caso particular de un patrón más general.
La consecuencia cognitiva es decisiva: la intuición humana, entrenada para lo lineal, subestima sistemáticamente el impacto a medio plazo de las tecnologías exponenciales. Lo que parece lejano llega antes de lo esperado, y lo que parece inminente decepciona a corto plazo.
Para el humanismo tecnológico, entender esta ley es una ventaja de criterio: permite calibrar el tiempo estratégico con realismo, ni con el pánico del que cree que todo cambia mañana ni con la complacencia del que cree que nada cambiará.
No aplica.
Se usa como justificación técnica de la aceleración exponencial: explica por qué el coste de cómputo por unidad de capacidad cae de forma sostenida y por qué los ciclos de producto en IA se acortan de una generación a la siguiente.
Tratarla como ley física en vez de generalización empírica de tendencias.
Asumir que se cumple igual en todos los dominios tecnológicos.
Confundirla con la ley de Moore, de la que es una generalización.
- ¿Qué es la ley de los rendimientos acelerados?
- ¿En qué se diferencia de la ley de Moore?
- ¿Quién la formuló y en qué obra?
