Pobreza de atención
La pobreza de atención es la escasez estructural que Herbert Simon describió en 1971: la abundancia de información consume aquello que la información necesita para valer algo, es decir, la atención de quien la recibe. Cuanta más información circula, más escasa —y por tanto más valiosa— se vuelve la mirada de quien puede prestarla con criterio.
Herbert Simon formuló la idea en 1971, en un texto sobre el diseño de organizaciones en un mundo rico en información, mucho antes de que existieran las redes sociales o los sistemas de recomendación. Su intuición era simple: los sistemas de procesamiento de información no consumen solo la información que reciben, consumen la atención de los receptores, y esa atención es, por definición, limitada.
La economía de la atención parte de esta base para tratar el tiempo de atención humana como un bien escaso sujeto a las mismas dinámicas de oferta y demanda que cualquier otro recurso. Cuanto más satura de contenido un entorno, más valiosa se vuelve la atención sostenida y con criterio, precisamente porque escasea más.
No aplica.
En comunicación corporativa y editorial, el concepto obliga a medir el propio trabajo por la atención de calidad que logra sostener, no por el volumen de contenido producido: publicar más en un entorno de escasez de atención compite por el mismo recurso finito que ya está sobrecargado.
Confundir pobreza de atención con falta de contenido, cuando el problema es el exceso.
Ignorar que producir más contenido agrava el problema que se pretende resolver.
Tratarla como un fenómeno solo del usuario, sin mirar la propia producción.
- ¿Qué es la pobreza de atención?
- ¿Quién formuló este concepto y cuándo?
- ¿Por qué producir más contenido agrava el problema?
