Post-escasez
El post-escasez es el horizonte económico hipotético en el que la tecnología abarata los bienes esenciales hasta hacerlos prácticamente universales y gratuitos, eliminando la escasez como problema económico central. Es una de las promesas centrales asociadas a la era pre-singularidad, y deja pendiente una pregunta estructural: quién posee y controla la infraestructura —energía, cómputo, materias primas— que hace posible esa abundancia.
El argumento a favor de la plausibilidad del post-escasez se apoya en la misma lógica de la desmaterialización y abundancia: si la producción de bienes se automatiza y su coste marginal tiende a cero, el precio de mercado debería converger hacia ese coste. El problema que la mayoría de las formulaciones del concepto no resuelve es el de la propiedad: la abundancia tecnológica no distribuye automáticamente el control sobre los medios que la producen, y una sociedad puede alcanzar capacidad productiva post-escasez sin que esa abundancia llegue de forma equitativa a quienes no poseen esos medios.
Es, por tanto, un concepto que describe una posibilidad técnica, no una garantía de reparto: la pregunta de gobernanza —quién decide cómo se distribuye la abundancia— permanece abierta incluso si la premisa tecnológica se cumple.
No aplica.
En debates de estrategia empresarial a largo plazo, sirve para distinguir entre la viabilidad técnica de abaratar un producto o servicio hasta la práctica gratuidad y la pregunta separada de cómo se captura o se distribuye el valor generado por esa abundancia.
Tratar el post-escasez como un resultado automático del progreso tecnológico, sin abordar la cuestión de la propiedad.
Confundir abaratamiento sostenido con post-escasez ya alcanzado.
Ignorar que la infraestructura que produce la abundancia sigue siendo un recurso escaso y controlado.
- ¿Qué es el post-escasez?
- ¿Qué pregunta deja pendiente sobre la propiedad de la infraestructura?
- ¿En qué se relaciona con la desmaterialización y abundancia?
