Atlas del intervalo · Lámina 079

Diógenes y Alejandro.


Giacomo Piccini, 1652. Alejandro le ofreció lo que quisiera. Diógenes le pidió que se apartara, que le tapaba el sol: la respuesta depende de la pregunta.

Grabado: Diógenes, recostado junto a su tonel, sostiene una lámpara encendida.
Giacomo Piccini, Diógenes y Alejandro, 1652 · Rijksmuseum, Ámsterdam
Jesús Ripa
Ficha, historia y lectura deJesús RipaTecnólogo humanista

Historia

Giacomo Piccini, grabador veneciano, reprodujo en 1652 una pintura de Pietro Liberi que entonces pertenecía a Carlo Iarca, a quien dedicó la estampa; la editó Stefano Scolari en Venecia. Como ocurre a menudo en el grabado de reproducción, la composición sale invertida respecto al cuadro.

Diógenes de Sinope, el filósofo cínico que vivía en una tinaja y despreciaba las convenciones, está sentado en el suelo delante de ella. Sostiene la lámpara con la que, según la tradición, buscaba a un hombre a plena luz del día; a sus pies hay un libro y recado de escribir. El joven Alejandro Magno se inclina sobre la tinaja y lo mira. Abajo, tres líneas en latín. La escena remite a la anécdota que recogen Plutarco y Diógenes Laercio: el rey le ofreció lo que quisiera y el filósofo le pidió que se apartara, porque le tapaba el sol.

Desde el intervalo, a la era pre-singularidad

Cómo lo veo en el presente

La anécdota se cuenta por la insolencia, pero su mecanismo es otro. Alejandro llega con la oferta más amplia posible: pide lo que quieras. Diógenes no se deja impresionar por el tamaño de la oferta. Responde desde lo que necesita en ese momento, y lo que necesita es pequeño, concreto y suyo: que le devuelvan el sol.

Muchas pymes reciben la inteligencia artificial como Diógenes recibió a Alejandro: con una promesa ilimitada delante. Puede hacerlo todo, les dicen. Ante una oferta sin límites, la reacción habitual es la parálisis o la compra impulsiva. Falta la pregunta previa: qué problema concreto de este negocio resuelve, y a qué coste real.

Diógenes sabía qué le estorbaba. Esa es la ventaja que ninguna herramienta trae de serie. Quien no ha nombrado su problema acepta cualquier regalo. Quien lo ha nombrado puede pedirle al rey que se aparte.

Del pensamiento a la estructura

Aquí pienso en abierto; Cortex ejecuta. Cuando una empresa necesita aplicar este criterio — gobernar la IA que ya usa, decidir con inteligencia propia —, ese trabajo lo hago en Cortex Analytica, la firma que dirijo.

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