Atlas del intervalo · Lámina 047

El modelo de los sólidos de Kepler.


Johannes Kepler, 1596 (libro); lámina fechada en 1597. Kepler encajó los planetas en sólidos perfectos buscando el orden oculto del cosmos. Se equivocó en el modelo y acertó en la pregunta.

Grabado: modelo del sistema solar con esferas encajadas entre los cinco sólidos platónicos, sobre un pedestal.
Johannes Kepler, El modelo de los sólidos de Kepler, 1596 (libro); lámina fechada en 1597 · Det Kongelige Bibliotek, Copenhague (según el escaneado de Internet Archive)
Jesús Ripa
Ficha, historia y lectura deJesús RipaTecnólogo humanista

Historia

Johannes Kepler era un joven profesor de matemáticas en Graz cuando publicó en Tubinga su primer libro, Mysterium Cosmographicum, fechado en 1596. Defendía el sistema de Copérnico y buscaba su causa: por qué había seis planetas y no otro número, y por qué estaban a esas distancias del Sol.

Su respuesta fue geométrica. Entre las esferas de los seis planetas encajó los cinco sólidos regulares de Euclides: el cubo entre Saturno y Júpiter, el tetraedro entre Júpiter y Marte, y así hacia el centro, donde está el Sol. La lámina, grabada por Christoph Leibfried y fechada en Tubinga en 1597, presenta el modelo como un objeto montado sobre un pedestal, con una leyenda que identifica cada esfera y cada sólido. Kepler llegó a proponer al duque de Wurtemberg construirlo en metal, como una copa; el proyecto no se realizó.

Desde el intervalo, a la era pre-singularidad

Cómo lo veo en el presente

El modelo era falso. Las distancias no cuadraban del todo y, con los datos de Tycho Brahe, el propio Kepler encontraría años después órbitas elípticas que ningún sólido perfecto explicaba. Pero la pregunta que lo movía, la de una ley oculta bajo los datos, era la correcta.

Ese es el ciclo que la ciencia necesita proteger: una hipótesis hermosa, un choque con la medida, una corrección. Kepler nunca renunció del todo a su modelo, pero no dejó que la belleza corrigiera a los números.

La inteligencia artificial aplicada a la ciencia promete acelerar ese ciclo. Conviene leerla con la misma disciplina: separar lo demostrado de lo prometido. Un modelo puede ser elegante y estar equivocado. Lo que no puede faltar es alguien dispuesto a dejar que los datos lo desmientan.

Del pensamiento a la estructura

Aquí pienso en abierto; Cortex ejecuta. Cuando una empresa necesita aplicar este criterio — gobernar la IA que ya usa, decidir con inteligencia propia —, ese trabajo lo hago en Cortex Analytica, la firma que dirijo.

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