El Turco ajedrecista.
Joseph Friedrich von Racknitz, 1789. Durante décadas, el autómata ganó al ajedrez sin decir que dentro había un hombre. Ahora la máquina tiene que declararse.

Historia
En 1770, Wolfgang von Kempelen, funcionario de la corte de los Habsburgo, presentó en Viena un autómata vestido a la turca que jugaba al ajedrez sentado sobre un mueble lleno de engranajes. Antes de cada partida se abrían las puertas para mostrar la maquinaria. Durante décadas recorrió Europa y, más tarde, América. Dentro, en realidad, se escondía un jugador.
Joseph Friedrich von Racknitz, cortesano en Dresde, publicó en 1789 su propia explicación y construyó una réplica. Esta lámina, la tercera del libro, muestra su hipótesis: el mueble abierto, la maquinaria a un lado y, en el compartimento principal, un hombre con velas y un tablero pequeño que sigue la partida y gobierna el brazo del turco mediante palancas. La reconstrucción acertaba en parte y fallaba en las medidas.
Cómo lo veo en el presente
El Turco no engañaba con la máquina, sino con la exhibición de la máquina. Las puertas abiertas y los engranajes a la vista invitaban a creer que lo que se veía era lo que decidía. El jugador estaba en el único sitio que nadie pensó en mirar.
Desde el 2 de agosto de 2026, el reglamento europeo de inteligencia artificial exige que los sistemas que conversan con personas se identifiquen como tales y que el contenido generado se etiquete. La máquina tiene que declararse. Pero el artículo señala el punto ciego: muchas empresas no saben qué inteligencia artificial opera ya dentro de ellas, integrada en programas que compraron para otra cosa.
Racknitz hizo lo que hoy toca a cualquier dirección: abrir el mueble y dibujar lo que hay dentro, aunque el dibujo tenga errores. Cumplir con la etiqueta no es saber quién mueve las piezas.
Aquí pienso en abierto; Cortex ejecuta. Cuando una empresa necesita aplicar este criterio — gobernar la IA que ya usa, decidir con inteligencia propia —, ese trabajo lo hago en Cortex Analytica, la firma que dirijo.
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