Atlas del intervalo · Lámina 013

La nave de los locos.


Anónimo, 1548. Una nave llena y sin timonel: usar no es gobernar.

Xilografía: una nave abarrotada de locos con gorro de cascabeles que agitan banderas y remos sin rumbo.
Anónimo, La nave de los locos, 1548 · Library of Congress
Jesús Ripa
Ficha, historia y lectura deJesús RipaTecnólogo humanista

Historia

Sebastian Brant, jurista de Estrasburgo y Basilea, publicó en Basilea en 1494 Das Narrenschiff, una sátira en verso que pasa revista a más de cien clases de necedad, cada una con su grabado. El libro circuló muy pronto en latín y en otras lenguas. Esta portada pertenece a la edición neerlandesa impresa en Amberes en 1548, Der sotten schip oft dat narren schip, es decir, «la nave de los necios o la nave de los locos».

Bajo el título, una nave cargada de locos con capirotes de cascabeles. Varios sostienen astas con banderas y estandartes con letras; uno toca un instrumento de viento. Junto al casco, otro loco se agarra desde una barca pequeña, y a la derecha asoma una segunda embarcación. No se ve a nadie al timón. Una cenefa de flores cierra la página.

Desde el intervalo, a la era pre-singularidad

Cómo lo veo en el presente

La nave de Brant va llena. Hay banderas, música, gente ocupada en sus cosas. Lo único que falta es alguien que decida el rumbo.

El artículo describe esa situación en las organizaciones. Usamos tecnología para trabajar, comprar, informarnos y entretenernos, más horas al día de las que creemos. Pero usar no es gobernar. Usar es aceptar las condiciones que otro ha diseñado; dejar que el algoritmo decida qué vemos, qué compramos y qué parece urgente. Gobernar es tomar esas decisiones con el mismo rigor que las financieras o las de personas.

La sátira de Brant no se burlaba de la navegación. Se burlaba de quienes se creían a salvo porque iban a bordo. Una nave sin timonel también avanza. Lo que no hace es llegar a donde quería.

Del pensamiento a la estructura

Aquí pienso en abierto; Cortex ejecuta. Cuando una empresa necesita aplicar este criterio — gobernar la IA que ya usa, decidir con inteligencia propia —, ese trabajo lo hago en Cortex Analytica, la firma que dirijo.

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