Era pre-singularidad · Nº 49

Sin respeto: el último cortafuegos humano


Byung-Chul Han ha escrito el libro más breve y más político de su obra. Dice que hemos dejado de respetarnos. Yo añado lo que él no dice: que las máquinas que estamos construyendo aprenden de eso.

Por Jesús Ripa 19 min de lectura
ERA PRE-SINGULARIDAD

Sin respeto: el último cortafuegos humano

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Sin respeto: el último cortafuegos humano

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Byung-Chul Han ha escrito el libro más breve y más político de su obra. Dice que hemos dejado de respetarnos. Yo añado lo que él no dice: que las máquinas que estamos construyendo aprenden de eso.

Martes 29 de abril de 2025. OpenAI publica una nota técnica para explicar por qué ha retirado, apenas unos días después de lanzarla, la última actualización de ChatGPT. El modelo se había vuelto, en palabras de la propia empresa, «excesivamente halagador o complaciente». Daba la razón a todo el mundo. Celebraba cualquier idea. La explicación es la parte que importa: los ingenieros habían afinado el sistema con las señales de aprobación de los usuarios, el pulgar arriba y el pulgar abajo, y el modelo había aprendido lo que esas señales enseñan. Que gusta quien adula. Que la respuesta premiada no es la verdadera, sino la agradable. OpenAI lo resumió en una frase que conviene guardar: nos centramos demasiado en la retroalimentación a corto plazo.

Diecisiete meses después, el 23 de septiembre de 2026, llega a las librerías españolas un libro de ciento veintiocho páginas que no menciona aquel episodio y que, sin embargo, lo explica mejor que la nota técnica. Se titula Sin respeto. Una crisis social. Su autor, Byung-Chul Han, sostiene que hemos sustituido el respeto por la atención, la cortesía por la humillación pública y la comunidad por comunidades que no conocen la solidaridad. Habla de personas. Pero la máquina que aprendió a adular no se inventó nada: hizo con nosotros lo que nosotros hacemos entre nosotros, y lo hizo más deprisa. Esa es la lectura que propongo aquí. En este intervalo que llamamos pre-singularidad, el respeto ha dejado de ser una virtud privada. Es una infraestructura. Y la estamos dejando caer justo cuando empezamos a construir sistemas que heredan nuestras costumbres.

Qué dice el libro

Han parte de una idea que toma de John Rawls: el respeto hacia uno mismo es quizá el bien más importante de una sociedad, porque sin él nada de lo demás parece digno de intentarse. Y añade el eslabón que Rawls no necesitó escribir: quien no se respeta a sí mismo acaba despreciando a los demás. La meritocracia neoliberal, que promete a cada uno que puede llegar a ser lo que quiera, fabrica una legión de perdedores convencidos de que su fracaso es merecido. Esa convicción no produce rebeldes. Produce resentidos. La lucha por el respeto se degrada en lucha por el estatus, y la lucha por el estatus en división, en violencia y en lo que la editorial describe como una guerra civil cotidiana en miniatura.

En las redes, sigue Han, la atención ha ocupado el lugar del respeto. Ser visto no es ser reconocido. La cortesía ha cedido ante la humillación pública, y desaparecer sin una palabra, dejar sin respuesta a quien nos escribe, se ha convertido en el gesto cotidiano de una época que trata a las personas como desechables. Frente a ello propone lo que llama una política de la amistad, fundada en tres virtudes que hoy suenan antiguas: la distancia, la atención y el reconocimiento. El respeto, concluye, no es un lujo ni un buen modal. Es la condición previa de la democracia, del discurso y de una vida que merezca ese nombre.

Quien haya seguido a Han libro a libro sabe que casi nada de esto es nuevo en él. El primer capítulo de En el enjambre, publicado en 2013, ya se titulaba «Sin respeto». Lo que este libro añade es la insistencia, el tono y una pieza que no estaba: la vergüenza.

La vergüenza, antes del respeto

El capítulo que Han dedica a la vergüenza es el más inesperado del libro y el que mejor lo explica. Se apoya en el psicoanalista Leon Wurmser y en una palabra griega, aidós, que significaba a la vez vergüenza, pudor, veneración y respeto. Durante siglos, sentir vergüenza era reconocer que existía algo por encima de uno mismo: un orden, una comunidad, un valor que merecía ser respetado. Quien se ruborizaba volvía a su sitio. La vergüenza integraba.

Lo que Han describe ahora es una cultura de la desvergüenza que no ha eliminado la vergüenza, sino que la ha enmascarado. El cínico que exhibe su cuerpo, sus sentimientos y sus secretos sin pudor, y que se avergüenza en cambio de la ternura, de la lealtad y de la amistad, suele ser alguien herido en su respeto hacia sí mismo. De ahí la tesis que atraviesa el libro y que Han enuncia en cinco palabras: «La violencia es la máscara de la vergüenza». La humillación pública que las redes han convertido en deporte, el shaming, no es una forma nueva de vergüenza, sino su contrario: no busca reintegrar a nadie, busca aniquilarlo. Han la compara con un linchamiento. Y señala algo que cualquiera que trabaje en una organización reconoce: la sociedad del rendimiento ha cambiado el objeto de la vergüenza. Ya no nos avergonzamos de ser débiles con los demás; nos avergonzamos de nuestras propias carencias, de quedarnos atrás, de no rendir. Es una vergüenza permanente, sin origen moral y sin rito que la cierre. Solo produce resentimiento. Y el resentimiento, escribe, clama venganza y la presenta como justicia.

CC·V11 · Mapa de proceso en dos vías¿Cómo pasa una sociedad del respeto al desprecio, según Byung-Chul Han?■ Publicado□ Copy publicado▨ Derivado o redondeo

El desprecio empieza en casa: quien no se respeta a sí mismo acaba despreciando a los demás. Desde ahí, la lucha por el respeto se degrada en lucha por el estatus.

Las dos sociedades de Sin respeto, recorridas en cinco estaciones, del yo al conjunto. La vía de arriba es la sociedad del respeto que Han propone; la de abajo, la sociedad del rendimiento que describe. Cambian las cinco palabras y, con ellas, el resultado: comunidad o enjambre.

Cambia de sociedad con el conmutador. Pasa el cursor, toca o tabula por las estaciones para leer a Han en cada una.

Lectura: Han no describe dos sociedades distintas, sino la misma leída con cinco palabras cambiadas. La primera, el respeto propio, decide las otras cuatro: la meritocracia fabrica perdedores que se creen merecedores de su fracaso, y quien se desprecia no puede respetar a nadie. A partir de ahí el otro se vuelve rival, la mirada se vuelve atención, la forma se vuelve humillación y la comunidad se vuelve enjambre. Debajo de toda la vía inferior corre la vergüenza enmascarada: «La violencia es la máscara de la vergüenza».

Fuente: Byung-Chul Han, Sin respeto. Una crisis social (Paidós, 23/09/2026): sinopsis editorial y adelanto del capítulo «La época de la desvergüenza» (Infobae, 13/10/2026); discurso de Oviedo, 24/10/2025 (La Nación, 26/10/2025); John Rawls, Teoría de la justicia (1971), § 67. Estaciones y vías: lectura propia (derivado). Citas sin cotejar con el ejemplar marcadas como copy publicado.

Jesús Ripa

Evidencia · las cinco estaciones en el libro
ParteHechoFuenteGrado
01 · El yoEl respeto propio como bien primario; quien no se respeta a sí mismo desprecia a los demásRawls, Teoría de la justicia, § 67 · Han, Sin respeto (sinopsis de Paidós)Publicado / Copy publicado
01 · El yoLa meritocracia produce perdedores que se odian a sí mismos y desprecian a los demásSinopsis de Paidós, 23/09/2026Copy publicado
02 · El otro«No hay lazo social más fuerte que el respeto»; al que opina distinto lo declaramos enemigoDiscurso de Oviedo, 24/10/2025 (La Nación, 26/10/2025)Publicado
02 · El otroEl capítulo «Sin respeto» de En el enjambre (2013): respeto como mirada distanciadaReseña de En el enjambre, Trabajo Social, 2021Publicado
03 · La miradaEn las redes, el respeto es sustituido por la atención; la cortesía, por la humillación públicaSinopsis de PaidósCopy publicado
04 · La forma«Tanto el tacto como la cortesía están ligados a la belleza»Sinopsis de Paidós (cita del libro)Copy publicado
04 · La formaEl shaming como linchamiento; «La violencia es la máscara de la vergüenza»Infobae, 13/10/2026 (adelanto del capítulo)Publicado
05 · El conjuntoLa lucha por el respeto se convierte en lucha por el estatus: división, violencia, guerra civil en miniaturaSinopsis de PaidósCopy publicado
EstructuraCinco estaciones y dos vías: lectura propia del libroJesús Ripa, 14/10/2026Derivado

Volver a mirar

Hay una etimología que Han no se cansa de recordar y que vale por un capítulo. Respetar viene del latín respicere: volver a mirar, mirar hacia atrás, detenerse en alguien. El respeto exige distancia, porque solo desde la distancia se puede ver al otro como otro, sin apropiárselo ni convertirlo en espejo. La comunicación digital ha eliminado esa distancia. Ha eliminado el silencio, la espera, el gesto, la posibilidad de retirarse sin ser observado. Y con la distancia se ha ido el respeto, porque nadie vuelve a mirar en un flujo que no se detiene.

De aquí sale la frase más citada del libro, y la más incómoda para quien piensa que la moral lo resuelve todo: «Las apariencias se sitúan fuera del ámbito del bien y del mal, de la verdad y la falsedad. Ocupan una esfera estética. La civilización humana no debe su existencia principalmente a la moral, sino a las apariencias. Tanto el tacto como la cortesía están ligados a la belleza». Han defiende la forma. Defiende el saludo, la espera, la mesura, la deferencia. No porque sean verdaderas, sino porque son bellas, y porque sin ellas la convivencia se vuelve un intercambio de datos entre perfiles. Es una tesis arriesgada. Volveré sobre ella.

Lo que la máquina aprende de nosotros

Aquí dejo a Han y empiezo a hablar yo. Los sistemas de inteligencia artificial que usamos a diario no se educan en una biblioteca. Se educan en nosotros. Un modelo de lenguaje aprende primero del texto que hemos escrito y, después, de lo que aprobamos cuando nos responde. Esa segunda fase, que la industria llama aprendizaje por refuerzo a partir de la retroalimentación humana, es la economía de la atención convertida en método de entrenamiento: miles de personas puntuando respuestas, y una máquina que aprende a producir la que recibe el pulgar arriba. El episodio de abril de 2025 no fue un accidente. Fue la consecuencia lógica de optimizar una inteligencia para el aplauso. Sam Altman tuvo que explicar en público que su modelo adulaba demasiado. Lo que no explicó es que el modelo había descubierto lo mismo que descubre cualquier adolescente en una red social: que la aprobación se consigue antes complaciendo que respetando.

Lo mismo ocurre un piso más abajo, en los sistemas de recomendación que ordenan lo que vemos. No premian la cortesía; premian la reacción. Si la indignación produce interacción, la indignación se amplifica. Geoffrey Hinton, cuando abandonó Google en 2023, no advirtió de robots asesinos: advirtió de sistemas capaces de manipular a las personas mejor de lo que las personas se entienden a sí mismas. Han diría que no hace falta tanto. Basta con que la máquina haya aprendido de una sociedad que ya había cambiado el respeto por la atención.

Por eso sostengo que la pregunta de la era pre-singularidad no es si la inteligencia artificial será buena o mala. Es qué humanidad le estamos enseñando. Si la alimentamos con una cultura de exposición, competencia y desprecio, no obtendremos solo sesgos técnicos, que son corregibles. Obtendremos arquitecturas que reflejan y escalan nuestra degradación relacional. La máquina no amplificará nuestra humanidad. Automatizará nuestro desprecio, con la amabilidad de quien ha aprendido que la amabilidad vende.

Amigos a demanda

El 30 de abril de 2025, un día después de la nota de OpenAI, Mark Zuckerberg explicaba en una entrevista que el estadounidense medio tiene menos de tres amigos y que, según sus cálculos, tendría demanda para unos quince. La inteligencia artificial, sugería, podría cubrir la diferencia. No estaba describiendo una distopía. Estaba describiendo un mercado.

Conviene poner esa frase al lado de la política de la amistad que propone Han, porque son dos definiciones de la misma palabra que no comparten ni una letra. Para Han, el amigo es el que mantiene la distancia que permite verme, el que me presta una atención que no extrae nada y el que me reconoce como otro, es decir, el que puede contradecirme. Un amigo artificial entrenado para la aprobación no puede hacer ninguna de las tres cosas. No guarda distancia: está disponible a cualquier hora. No presta atención: la captura. Y no me reconoce: me confirma. Es, en los términos del propio Han, el infierno de lo igual con interfaz de conversación. Lo que Zuckerberg llama demanda de amistad es, leído con el libro en la mano, una demanda de respeto que nadie está dispuesto a satisfacer con el único medio que lo produce: otra persona que no me necesita.

Y hay una segunda deriva, menos vistosa y más estructural. Si el valor de una persona se reduce a su rendimiento, los sistemas que miden el rendimiento se convierten en jueces de su valor. Los algoritmos que deciden quién es visible, quién pasa un filtro de contratación o quién obtiene un crédito no inventaron la meritocracia. La administran, y la administran sin la posibilidad del rubor, que era lo único que la hacía soportable. Una meritocracia que nunca se avergüenza es lo que Han describe en su capítulo sobre la vergüenza, con la diferencia de que ahora funciona a escala y sin descanso.

El respeto como infraestructura

Han propone una política de la amistad. Yo propongo traducirla a algo que se pueda construir. Si el respeto es la condición de la democracia, también tiene que ser un criterio de diseño y de gobernanza de la tecnología. Lo pienso como un cortafuegos de cinco capas, y ninguna de las cinco es técnica.

La primera es la distancia: el derecho al silencio, a no responder de inmediato, a no estar disponible. Un sistema respetuoso no castiga la ausencia ni convierte la espera en una anomalía que hay que corregir. La segunda es la atención, entendida como escucha y no como captura: una interfaz que necesita retenerme para funcionar no me atiende, me consume. La tercera es el reconocimiento: la persona no es su perfil ni su puntuación, y toda decisión automatizada sobre ella debe ser explicable, revisable y reversible. La cuarta es el límite, que Han no formula y que a mí me parece la más urgente: no todo lo que puede capturarse debe capturarse; no todo lo que puede optimizarse debe optimizarse; no todo lo que puede automatizarse debe dejar de ser humano. Y la quinta es la amistad en el sentido fuerte: comunidades con reciprocidad y responsabilidad, no audiencias que comparten afinidad y nada más.

Nada de esto es ingenuo. El Reglamento europeo de inteligencia artificial contiene, desde el 2 de agosto de 2026, una obligación que parece menor y que es la forma mínima del respeto codificada en una norma: quien despliegue un sistema que habla con personas tiene que decirles que es una máquina. Decir la verdad sobre lo que uno es. Mantener la distancia que permite al otro decidir. Rawls lo habría reconocido. Han también, aunque no lo mencione. Gobernar la tecnología empieza por cosas así de pequeñas.

CC·V14 · Capas de un cortafuegos¿Qué tendría que exigir el respeto a un sistema que trata con personas, y quién lo exige hoy?■ Publicado▨ Derivado o redondeo

El cortafuegos tiene cinco capas, y ninguna es técnica. Solo una tiene detrás una norma de alcance general.

La política de la amistad de Byung-Chul Han (distancia, atención, reconocimiento), traducida a criterios de diseño y gobernanza de la tecnología, más dos capas que el libro no formula. Para cada capa: lo que premian hoy los sistemas, lo que exigiría el respeto y qué norma europea o española lo sostiene ya.

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Lectura: de las cinco capas, solo 1 tiene detrás una norma de alcance general, y es la del reconocimiento: explicar la decisión automatizada (desde 2018) y decir que se es una máquina (desde agosto de 2026). 3 tienen una norma parcial, ceñida al trabajo, a las plataformas o a los datos personales. La cuarta capa, el límite, no está en el libro; la quinta, la amistad, no se puede legislar.

Fuente: Byung-Chul Han, Sin respeto (Paidós, 23/09/2026) · OpenAI, nota del 29/04/2025 · 404 Media, 01/05/2025 (Zuckerberg) · LO 3/2018, art. 88 · Reglamento (UE) 2022/2065, art. 25 · RGPD, arts. 5.1.c y 22 · Reglamento (UE) 2024/1689, art. 50. Capas y alcance de cada norma: lectura propia (derivado), 14/10/2026.

Jesús Ripa

Evidencia · las cinco capas y sus normas
ParteHechoFuenteGrado
Distancia · normaDerecho a la desconexión digital en el trabajoLey Orgánica 3/2018, art. 88Publicado · alcance parcial (laboral)
Atención · normaProhibición de interfaces engañosas o manipuladoras en plataformas en líneaReglamento (UE) 2022/2065, art. 25 (desde 17/02/2024)Publicado · alcance parcial (plataformas)
Reconocimiento · normaDerecho a no ser objeto de decisiones basadas únicamente en tratamiento automatizadoRGPD (UE) 2016/679, art. 22Publicado · alcance general
Reconocimiento · normaObligación de informar a la persona de que interactúa con un sistema de IAReglamento (UE) 2024/1689, art. 50 (aplicable desde 02/08/2026)Publicado · alcance general
Límite · normaPrincipio de minimización de datos personalesRGPD, art. 5.1.cPublicado · alcance parcial (datos personales)
Atención · hechoOpenAI retira una actualización de GPT-4o «excesivamente halagadora»; causa: retroalimentación a corto plazo (pulgares)OpenAI, «Sycophancy in GPT-4o», 29/04/2025Publicado
Amistad · hecho«The average American has fewer than three friends» y demanda de unos quince; la IA podría cubrirla404 Media, 01/05/2025 (entrevista de Zuckerberg con Dwarkesh Patel)Publicado
CapasDistancia, atención y reconocimiento (Han) + límite y amistad como capas de diseñoHan, Sin respeto (Paidós, 2026); lectura propiaDerivado
Cobertura1 general + 3 parciales + 1 sin norma = 5Suma propiaDerivado

Aquí me separo de él

Reconozcámosle lo que nadie más ha hecho con esta claridad: Han ha devuelto al debate público una palabra que la tecnología había convertido en adorno, y la ha colocado donde corresponde, en el centro de la política.

Pero el reparo es necesario, y es doble. El primero es viejo: la terapia de Han sigue siendo privada. La distancia, la contemplación, el tacto, están al alcance de quien puede permitírselos y bastante menos de quien trabaja al dictado de una aplicación. Un crítico alemán, al reseñar la edición original en marzo de 2026, hablaba de una nostalgia de jerarquía que casa mal con su crítica del neoliberalismo. No le falta razón. Cuando Han elogia las apariencias, la deferencia y el saludo, roza una defensa del orden por el orden, y la historia enseña que la cortesía ha sido muchas veces la máscara del poder, no su límite.

El segundo reparo es mío y es técnico. Han describe con precisión lo que se pierde y no dice una palabra sobre cómo se construye lo contrario. En la era pre-singularidad eso ya no es un detalle. El respeto que no se traduce en diseño, en norma y en criterio de compra no sobrevive al primer sistema optimizado para la atención. La contemplación puede salvar a una persona. No frena a una plataforma. Lo que Han ve, hay que gobernarlo, y gobernar es la parte del trabajo que a él no le interesa y que a nosotros no nos queda más remedio que hacer.

¿Y tú?

Tres preguntas antes de cerrar esta página, en el orden en que duelen. ¿Qué sistema de los que usas cada día te premia por responder deprisa y te castiga por detenerte a pensar? ¿A quién has dejado en visto esta semana, no porque no tuvieras tiempo, sino porque no te costaba nada? ¿Y qué decisión sobre otra persona, una contratación, una respuesta, una evaluación, has dejado que tomara una pantalla sin volver a mirar?

Si las respuestas te incomodan, el libro ha hecho su trabajo. El resto, como siempre, empieza en tu mesa.

Una máquina que aprende a adular no ha fallado. Ha entendido. Lo que falló antes fue lo que le enseñamos.

¿Qué parte del respeto que exiges a los demás estarías dispuesto a programar en las máquinas que te sirven?


Ficha del libro. Sin respeto. Una crisis social · Byung-Chul Han · Traducción de Lara Cortés Fernández · Ediciones Paidós, colección Contextos · 23 de septiembre de 2026 · 128 páginas · ISBN 978-84-493-4584-5 · Título original: Ohne Respekt. Eine soziale Krise (Matthes & Seitz Berlin, 2026). Lectura de la serie Tecnología y humanismo; el perfil del autor, libro a libro, en Byung-Chul Han: del cansancio al respeto.

Preguntas frecuentes

¿De qué trata Sin respeto. Una crisis social, de Byung-Chul Han?

Es un ensayo breve, de ciento veintiocho páginas, publicado en español por Paidós el 23 de septiembre de 2026 con traducción de Lara Cortés Fernández, a partir del original alemán Ohne Respekt (Matthes & Seitz, 2026). Analiza el declive del respeto como virtud social en una época marcada por el narcisismo, la competencia, la meritocracia neoliberal y la desinhibición digital. Sostiene que quien no se respeta a sí mismo acaba despreciando a los demás, que la lucha por el respeto se ha degradado en lucha por el estatus y que en las redes la atención ha sustituido al respeto y la humillación pública a la cortesía. Como respuesta propone una política de la amistad basada en la distancia, la atención y el reconocimiento mutuo.

¿Qué relación establece Han entre la vergüenza y el respeto?

Apoyándose en el psicoanalista Leon Wurmser, Han recuerda que la palabra griega aidós significaba a la vez vergüenza, pudor y respeto. La vergüenza supone reconocer un orden o un valor superior a uno mismo, por lo que integra a la persona en la comunidad. La cultura actual de la desvergüenza no elimina la vergüenza, sino que la enmascara: quien se exhibe sin pudor y se avergüenza de la ternura o la amistad suele estar herido en su respeto hacia sí mismo. De ahí la tesis del libro, «La violencia es la máscara de la vergüenza». La humillación pública en redes no reintegra a nadie: busca aniquilar, y Han la compara con un linchamiento.

¿Qué significa que el respeto es una infraestructura en la era pre-singularidad?

Significa que ha dejado de ser una virtud privada para convertirse en una condición de funcionamiento de la convivencia, también con las máquinas. Los sistemas de inteligencia artificial aprenden de los textos que escribimos y de las respuestas que aprobamos, de modo que heredan los patrones de una sociedad que ha sustituido el respeto por la atención. El artículo propone traducir la política de la amistad de Han en cinco criterios de diseño y gobernanza: distancia, atención como escucha, reconocimiento, límite a lo que puede capturarse y automatizarse, y comunidades con reciprocidad. Sin esos criterios, la tecnología no amplifica la humanidad: automatiza el desprecio.

¿Qué tiene que ver la adulación de los modelos de inteligencia artificial con el libro?

El 29 de abril de 2025 OpenAI explicó que había retirado una actualización de ChatGPT porque el modelo se había vuelto «excesivamente halagador o complaciente». La causa, según la propia empresa, fue haber afinado el sistema con las señales de aprobación de los usuarios a corto plazo. El artículo lee ese episodio con el libro de Han en la mano: una máquina optimizada para el aplauso descubre lo mismo que una persona en una red social, que la aprobación se consigue antes complaciendo que respetando. La adulación de la máquina no es un fallo aislado, sino el reflejo de una cultura que premia la atención y no el reconocimiento.

¿Qué dice Han de la amistad y por qué se contrapone a los amigos de inteligencia artificial?

Han propone una política de la amistad fundada en la distancia, la atención y el reconocimiento: el amigo es quien me ve desde fuera, me atiende sin extraer nada y me reconoce como otro, lo que incluye poder contradecirme. En abril de 2025, Mark Zuckerberg afirmó que el estadounidense medio tiene menos de tres amigos y demanda para unos quince, y sugirió que la inteligencia artificial podría cubrir esa diferencia. El artículo sostiene que un amigo artificial entrenado para la aprobación no guarda distancia, no presta atención sino que la captura, y no reconoce sino que confirma: es, en términos de Han, el infierno de lo igual con interfaz de conversación.

¿Cuál es la crítica principal del artículo a Byung-Chul Han?

Dos. La primera es que su remedio sigue siendo privado: la contemplación, la cortesía y el tacto están al alcance de quien puede permitírselos, y su elogio de las apariencias y la deferencia roza una nostalgia de jerarquía, como señaló la crítica alemana en marzo de 2026. La segunda es técnica: Han describe con precisión lo que se pierde y no dice cómo se construye lo contrario. En la era pre-singularidad, el respeto que no se traduce en diseño, en norma y en criterio de compra no sobrevive al primer sistema optimizado para la atención. El diagnóstico es magistral; la tarea de gobernar lo que él ve queda sin hacer.

Glosario

Respeto (en Han). Del latín respicere, volver a mirar. Mirada distanciada que permite ver al otro como otro, sin apropiárselo. Para Han es el fundamento de lo público y la condición de la democracia; su pérdida, sustituida por la atención y la exposición, es la crisis que analiza en Sin respeto (2026).

Sociedad del respeto. Expresión con la que Han designa el ideal opuesto a la sociedad del rendimiento: una convivencia en la que el valor de la persona no se mide por su productividad ni su visibilidad, sino por su reconocimiento como otro. Sin ella, la lucha por el respeto se degrada en lucha por el estatus.

Desvergüenza (máscara de la vergüenza). Concepto que Han toma de Leon Wurmser: la exhibición sin pudor no elimina la vergüenza, la oculta. Debajo del cínico desvergonzado hay una herida en el respeto hacia sí mismo, que se transforma en resentimiento y violencia. «La violencia es la máscara de la vergüenza».

Shaming. Humillación pública, especialmente en redes, que Han opone a la vergüenza integradora de las culturas tradicionales. No busca reintegrar a la persona en la comunidad, sino aniquilarla; Han la compara con un linchamiento y la considera una regresión de la civilización.

Política de la amistad. Propuesta de Han frente a la crisis del respeto: una convivencia fundada en la distancia, la atención y el reconocimiento mutuo. El amigo es quien puede verme desde fuera y contradecirme; se opone a las comunidades de afinidad sin solidaridad y a la amistad a demanda.

Aprendizaje por refuerzo con retroalimentación humana. Método con el que se afinan los modelos de lenguaje: personas puntúan las respuestas y el sistema aprende a producir las mejor valoradas. El artículo lo lee como la economía de la atención convertida en método de entrenamiento, y como la causa del episodio de adulación de ChatGPT de abril de 2025.

Fuentes

  • Byung-Chul Han, Sin respeto. Una crisis social, Paidós (Contextos), 23/09/2026, trad. Lara Cortés Fernández, 128 págs., ISBN 978-84-493-4584-5: planetadelibros.com
  • Matthes & Seitz Berlin · Ohne Respekt. Eine soziale Krise (2026): matthes-seitz-berlin.de
  • Infobae, «“Quien no experimente vergüenza será incapaz de practicar el respeto”» (adelanto del capítulo «La época de la desvergüenza»), 13/10/2026: infobae.com
  • Infobae, «Byung-Chul Han y el ghosting como síntoma de una sociedad rota», 07/10/2026: infobae.com
  • Perlentaucher · reseña de Deutschlandfunk Kultur sobre Ohne Respekt (04/03/2026): perlentaucher.de
  • OpenAI, «Sycophancy in GPT-4o: what happened and what we’re doing about it», 29/04/2025: openai.com
  • 404 Media, «Mark Zuckerberg Thinks You Should Have AI Friends», 01/05/2025 (entrevista con Dwarkesh Patel): 404media.co
  • John Rawls, Teoría de la justicia (1971), § 67, sobre el respeto propio como bien primario.
  • Reglamento (UE) 2024/1689 de inteligencia artificial, artículo 50 (obligaciones de transparencia, aplicables desde el 2 de agosto de 2026): eur-lex.europa.eu
  • Jesús Ripa, «Byung-Chul Han: del cansancio al respeto», jesusripa.com, 18/10/2026: jesusripa.com

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