Atlas del intervalo · Lámina 069

El sacamuelas.


Cornelis de Wael, 1630–1648. El sacamuelas conoce su oficio mejor que nadie en la calle. Precisamente por eso conviene preguntarle antes de abrir la boca.

Grabado: un sacamuelas extrae una muela a un hombre en plena calle, ante un corro de curiosos.
Cornelis de Wael, El sacamuelas, 1630–1648 · Rijksmuseum, Ámsterdam
Jesús Ripa
Ficha, historia y lectura deJesús RipaTecnólogo humanista

Historia

Cornelis de Wael, pintor y grabador flamenco, hizo la mayor parte de su carrera en Italia, donde pintó y grabó escenas de soldados, mercados y oficios callejeros. Esta pequeña aguafuerte, de 11 por 15 centímetros, es la octava de una serie de diecinueve escenas de género que el Rijksmuseum fecha entre 1630 y 1648. El museo la titula De kwakzalver: el curandero ambulante, el que ofrece curas sin título.

La lámina no muestra un tablado ni una venta de remedios. Muestra una extracción en plena calle. Un hombre subido a un cajón mete la mano en la boca de una anciana sentada, mientras otro, con gorra, se inclina para sujetarla. Alrededor, un corro de vecinos mira sin intervenir: un viejo apoyado en su bastón, mujeres con toca, hombres con sombrero de ala ancha. A la derecha asoma un asno; a la izquierda, un perro.

Desde el intervalo, a la era pre-singularidad

Cómo lo veo en el presente

El sacamuelas de De Wael no necesita discursos. Le basta la escena. La anciana ya está sentada y con la boca abierta, y el público ya ha decidido que aquello es un remedio. Nadie pregunta qué sabe el que opera, qué pasará después ni quién responde si sale mal.

Así se compra mucha tecnología. El proveedor conoce su herramienta mejor que nadie en la sala. El directivo llega con un dolor real y prisa por quitárselo. Entre los dos se abre una asimetría de información que la presentación no corrige, sino que aprovecha.

Las preguntas sencillas son la única anestesia que funciona: qué problema concreto resuelve esto, qué pasa con mis datos si me voy, cuáles son sus límites, cómo sabré dentro de seis meses si ha servido. En la plaza de De Wael todos miran y nadie pregunta. Quien no pregunta ya ha abierto la boca.

Del pensamiento a la estructura

Aquí pienso en abierto; Cortex ejecuta. Cuando una empresa necesita aplicar este criterio — gobernar la IA que ya usa, decidir con inteligencia propia —, ese trabajo lo hago en Cortex Analytica, la firma que dirijo.

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