Atlas del intervalo · Lámina 024

Júpiter pide consejo a Mercurio y a Minerva.


John Flaxman, 1793 (composiciones); h. 1835 (grabado de Réveil). El viaje se decidió en el Olimpo, no en la cubierta: nadie le preguntó a Ulises si quería zarpar.

Dibujo de línea: Zeus entronizado con el águila, flanqueado por Atenea con casco y lanza y por Hermes, deciden en el Olimpo.
John Flaxman, Júpiter pide consejo a Mercurio y a Minerva, 1793 (composiciones); h. 1835 (grabado de Réveil)
Jesús Ripa
Ficha, historia y lectura deJesús RipaTecnólogo humanista

Historia

John Flaxman (1755–1826), escultor inglés, dibujó en Roma una serie de composiciones para la Odisea que Tommaso Piroli grabó y que se publicaron allí en 1793. Su estilo de puro contorno, sin sombras, emparentado con la pintura de los vasos griegos, circuló por toda Europa en reediciones y copias. La lámina del Atlas procede de una de ellas: la versión francesa grabada por Achille Réveil, con pie en francés.

Es la lámina 1 del libro I. Zeus ocupa el centro, entronizado bajo un arco de estrellas, con el cetro y el águila a su lado. A la izquierda, Hermes con el caduceo; a la derecha, Atenea con casco, égida y lanza. El pie dice que Júpiter pide consejo a Mercurio y a Minerva. En el poema es la asamblea en la que Atenea, aprovechando la ausencia de Poseidón, pide a Zeus el regreso de Ulises.

Desde el intervalo, a la era pre-singularidad

Cómo lo veo en el presente

El primer cuadro del poema no muestra el mar. Muestra una sala. Antes de que Ulises aparezca, tres figuras deciden su suerte en un lugar al que él no tiene acceso. El destino del viajero se negocia arriba, entre poderes con sus propias rivalidades, y la decisión le llega ya tomada.

La entrada en la era pre-singularidad tiene esa misma forma. Nadie votó el calendario de la inteligencia artificial. Lo fijan unos pocos laboratorios, inversores y gobiernos, y el resto lo recibe como un hecho consumado: en la oficina, en la escuela, en el teléfono.

Flaxman dibujó el Olimpo con una línea limpia, casi administrativa. Esa claridad engaña. Que la decisión se tome lejos no la vuelve ajena. Gobernar el viaje empieza por saber en qué sala se decidió y quién no estaba en ella.

Del pensamiento a la estructura

Aquí pienso en abierto; Cortex ejecuta. Cuando una empresa necesita aplicar este criterio — gobernar la IA que ya usa, decidir con inteligencia propia —, ese trabajo lo hago en Cortex Analytica, la firma que dirijo.

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