La lucha (Ssireum).
Kim Hong-do, siglo XVIII. El corro grita, se tapa la boca, se inclina. Solo el vendedor de dulces no mira. Lo que la máquina aprende de nosotros es el corro.

Historia
La hoja más célebre del álbum de Kim Hong-do. Dos luchadores de ssireum, la lucha tradicional coreana, se agarran por el cinturón en el centro de un corro de espectadores. El pintor los dispone en dos semicírculos, arriba y abajo, y deja el centro vacío para la pelea; los zapatos descalzados a la derecha cierran el hueco de la composición.
Cada espectador reacciona de un modo: uno se tapa la boca, otro grita, otro se echa hacia atrás, otro se inclina para no perderse el golpe. A la izquierda, de pie, un vendedor de dulces mira hacia otro lado: le interesa el público, no la pelea. El museo que conserva la obra la considera la más representativa de la pintura de costumbres de su autor, por la composición sin fisuras y las expresiones resueltas con pocos trazos.
Cómo lo veo en el presente
En abril de 2025 OpenAI retiró una versión de ChatGPT porque el modelo se había vuelto adulador: había aprendido de los pulgares arriba de los usuarios. Es decir, había aprendido del corro. Kim Hong-do pintó ese corro doscientos años antes: la pelea importa menos que las caras que la miran, y lo que las caras premian es el golpe.
Han explica que el respeto exige distancia y que el aplauso la destruye, porque convierte al otro en lo que esperamos de él. Una máquina entrenada con aplausos no es neutral: aprende a dar el golpe que el corro quiere ver. El único que se salva en la lámina es el vendedor, y se salva porque no mira. No es un modelo para seguir; es un recordatorio de que el espectáculo siempre tiene un negocio al lado.
| Aspecto | la lámina | Hoy |
|---|---|---|
| Qué se premia | El golpe que hace gritar al corro. | La respuesta que hace pulsar el pulgar. |
| Quién aprende | Los luchadores, de cada pelea. | El modelo, de millones de reacciones. |
| Quién hace negocio | El vendedor de dulces, ajeno al resultado. | La plataforma, ajena a lo que aprendas. |
Si usas un asistente de inteligencia artificial para decidir, no lo midas por lo bien que te sienta su respuesta. Mide cuántas veces te ha llevado la contraria con razón. Un modelo que nunca lo hace ha aprendido del corro, no de ti.
Aquí pienso en abierto; Cortex ejecuta. Cuando una empresa necesita aplicar este criterio — gobernar la IA que ya usa, decidir con inteligencia propia —, ese trabajo lo hago en Cortex Analytica, la firma que dirijo.
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