Atlas del intervalo · Lámina 094

La máquina parlante de Kempelen.


Wolfgang von Kempelen, 1791. Kempelen copió la voz humana pieza a pieza. Hoy la máquina empieza a copiar a quien la diseña.

Lámina técnica de 1791 con las piezas de una máquina parlante: fuelle, cámara de resonancia, boca de caucho y conductos.
Wolfgang von Kempelen, La máquina parlante de Kempelen, 1791 · SLUB Dresden (Sächsische Landesbibliothek – Staats- und Universitätsbibliothek)
Jesús Ripa
Ficha, historia y lectura deJesús RipaTecnólogo humanista

Historia

Wolfgang von Kempelen, funcionario de la corte de los Habsburgo, es recordado por el falso autómata ajedrecista que escondía a un jugador. Su obra seria fue otra: veinte años de trabajo en una máquina que hablara. Un fuelle hacía de pulmones, una cámara de madera de laringe, una boca de caucho de labios; el operador tapaba y destapaba orificios con las manos para formar sílabas.

En 1791 publicó en Viena el libro que explicaba el mecanismo de la voz humana y la construcción de su máquina, con láminas que la despiezan como un manual. La máquina decía palabras cortas y algunas frases. Fue el primer intento documentado de sintetizar el habla a partir de su anatomía.

Desde el intervalo, a la era pre-singularidad

Cómo lo veo en el presente

Kempelen necesitaba a una persona con las manos dentro de la máquina para que hablara. Durante dos siglos, esa fue la regla: la máquina hacía lo que alguien sabía hacer y le enseñaba a hacer.

El artículo describe el momento en que esa relación empieza a invertirse. Cuando la máquina participa en el diseño de la máquina siguiente, la mano del operador deja de estar dentro y pasa a firmar desde fuera. La lámina recuerda de dónde venimos: de un oficio que se entendía pieza a pieza.

Entonces y ahora
Aspecto1791 · la láminaHoy
Quién la mueveUn operador con las manos en el fuelle y los orificios.Un equipo que fija objetivos y valida resultados que no produce.
Qué se entiendeCada pieza: fuelle, laringe, labios, lengua.Partes del proceso; el conjunto lo ejecutan miles de agentes.
Qué imitaLa voz humana.El trabajo de quien diseña la propia máquina.
En tu empresa, hoy

Antes de dar por supervisado un proceso con inteligencia artificial, comprueba si alguien de tu equipo podría explicarlo pieza a pieza, como Kempelen explicaba su máquina. Si nadie puede, la supervisión es una firma.

Del pensamiento a la estructura

Aquí pienso en abierto; Cortex ejecuta. Cuando una empresa necesita aplicar este criterio — gobernar la IA que ya usa, decidir con inteligencia propia —, ese trabajo lo hago en Cortex Analytica, la firma que dirijo.

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