Atlas del intervalo · Lámina 009

La rueda de libros de Ramelli.


Agostino Ramelli, 1588. Una máquina para tener muchos libros abiertos a la vez. Leerlos, y juzgarlos, seguía siendo cosa de quien se sentaba delante.

Grabado: un lector sentado ante una gran rueda vertical con atriles que giran y le acercan muchos libros abiertos a la vez.
Agostino Ramelli, La rueda de libros de Ramelli, 1588 · Max-Planck-Institut für Wissenschaftsgeschichte, Berlín (ECHO)
Jesús Ripa
Ficha, historia y lectura deJesús RipaTecnólogo humanista

Historia

Agostino Ramelli, ingeniero militar italiano al servicio del rey de Francia, publicó en París en 1588 un libro de máquinas con texto en italiano y francés. Sus láminas muestran bombas de agua, molinos, grúas e ingenios de asedio, muchas veces con el mecanismo abierto para que se vea cómo funciona.

La figura CLXXXVIII presenta una rueda vertical de gran tamaño con atriles entre sus dos aros. Al girarla, los libros abiertos pasan uno tras otro ante el lector. Un sistema de engranajes, dibujado aparte en el círculo de la derecha, mantiene los atriles nivelados para que ningún volumen se vuelque. El lector, sentado junto a una ventana, mueve la rueda con la mano; detrás, una estantería y una puerta.

Desde el intervalo, a la era pre-singularidad

Cómo lo veo en el presente

La máquina de Ramelli resolvía un problema de acceso. Ponía muchos libros abiertos al alcance de una sola persona sin que tuviera que levantarse. Lo que no resolvía era el otro problema: cuál de ellos tenía razón.

Es la situación que describe el artículo. Los modelos de inteligencia artificial están al alcance de cualquier empresa, las herramientas son asequibles y la barrera económica ha bajado. Y sin embargo la mayoría no aprovecha casi nada. El problema ya no es el acceso. Es el criterio para evaluar, decidir e integrar.

La rueda acerca los textos, pero no los lee. Tampoco los compara ni los juzga. Esa parte sigue en la silla. Una organización puede tener todas las herramientas girando delante y no saber qué hacer con ninguna. La rueda acercaba los libros. Decidir cuál importaba seguía siendo cosa de quien se sentaba delante.

Del pensamiento a la estructura

Aquí pienso en abierto; Cortex ejecuta. Cuando una empresa necesita aplicar este criterio — gobernar la IA que ya usa, decidir con inteligencia propia —, ese trabajo lo hago en Cortex Analytica, la firma que dirijo.

La práctica →