Atlas del intervalo · Lámina 026

Ulises embriaga a Polifemo.


John Flaxman, 1793 (composiciones); h. 1835 (grabado de Réveil). Un solo ojo, y todo lo que entra en la cueva queda a su vista: la mirada como poder.

Dibujo de línea: el cíclope Polifemo, sentado y enorme, recibe el cuenco de vino que Ulises le tiende.
John Flaxman, Ulises embriaga a Polifemo, 1793 (composiciones); h. 1835 (grabado de Réveil)
Jesús Ripa
Ficha, historia y lectura deJesús RipaTecnólogo humanista

Historia

La lámina procede de la misma serie de Flaxman, en la versión francesa grabada por Achille Réveil: lleva el número 14 y remite al libro IX del poema. Como el resto de la serie, renuncia al sombreado y lo confía todo al contorno, una economía de medios que hizo de estas composiciones un modelo para escultores y pintores de su tiempo.

Polifemo ocupa casi toda la escena, sentado en el suelo de su cueva, con un solo ojo y el cuerpo doblado sobre sí mismo. Ulises, diminuto a su lado, vierte vino en el cuenco que el gigante sostiene con la mano. Detrás, los compañeros se apiñan junto a los carneros; en primer término, un ánfora tumbada. En el poema, el vino prepara la ceguera: Ulises dice llamarse «Nadie» y, cuando el cíclope duerme, le clava una estaca en el ojo.

Desde el intervalo, a la era pre-singularidad

Cómo lo veo en el presente

Flaxman resolvió la escena con una desproporción. El gigante no necesita moverse para dominarla: le basta mirar desde arriba lo que ocurre en su cueva. El poder de Polifemo es de escala; el de Ulises, de ingenio.

La asimetría es la misma que el artículo describe en la vigilancia tecnológica. El problema no es que exista un ojo, sino que mire sin poder ser mirado y sin responder ante nadie. Las grandes plataformas ven el comportamiento de millones de personas, y ninguna de ellas puede devolverles una mirada equivalente.

Ulises sobrevive mientras es «Nadie». Se pierde cuando, ya a salvo en la nave, grita su nombre y le da a Poseidón un destinatario para la venganza. En una cultura que premia la exposición, la lección es incómoda: no toda visibilidad es libertad.

Del pensamiento a la estructura

Aquí pienso en abierto; Cortex ejecuta. Cuando una empresa necesita aplicar este criterio — gobernar la IA que ya usa, decidir con inteligencia propia —, ese trabajo lo hago en Cortex Analytica, la firma que dirijo.

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