Era pre-singularidad · Nº 26

Circe. La tecnología que termina transformándonos


Por Jesús Ripa 11 min de lectura
ERA PRE-SINGULARIDAD
Circe. La tecnología que termina transformándonos

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Circe. La tecnología que termina transformándonos

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Tercera entrega de La Odisea Tecnológica, la serie de verano que recorre el poema de Homero como mapa de la era pre-singularidad. La tesis y el itinerario completo están en el primer episodio: La llamada al viaje.

El episodio clásico: la hechicera que no encadena a nadie

De todos los peligros de la Odisea, Circe es el único que no parece un peligro. No devora hombres como el cíclope, no despedaza naves como las tempestades. Recibe.

Los exploradores de Ulises llegan a su palacio en la isla de Eea y encuentran lo contrario de una amenaza: una anfitriona de voz hermosa que teje ante un telar, lobos y leones mansos que se acercan a lamer las manos — huéspedes anteriores, aunque los recién llegados no lo saben —, una mesa servida con queso, cebada, miel y vino. Los hombres comen y beben. En el vino, Circe ha mezclado sus fármacos. Un toque de varita y los marineros se convierten en cerdos: cerdas, colmillos, gruñido.

Homero anota entonces el detalle que convierte la escena en algo mucho más inquietante que un cuento de brujas, y que casi tres mil años después sigue siendo el verso más incómodo del episodio: transformados en cerdos, los hombres conservaban intacta la mente humana. Saben lo que son. Saben lo que eran. Y no pueden hacer nada.

Solo Euríloco, que desconfió y se quedó fuera, escapa a avisar a Ulises. Y cuando este acude al rescate, Hermes lo intercepta en el camino con un regalo: el moly, una hierba de raíz negra y flor blanca que los dioses conocen y los hombres no. No es un arma. Es un antídoto. Con el moly en el cuerpo, Ulises come de la misma mesa, bebe del mismo vino — y la varita no funciona. Circe, desarmada, se rinde y devuelve su forma a los hombres.

Hermes no le dijo a Ulises que no entrara en el palacio. Le dio lo necesario para entrar sin ser transformado. La distinción importa, y volveré a ella.

Dibujo de línea: Ulises, sentado, pide a Circe que devuelva a sus compañeros su forma humana.
John Flaxman, Ulises suplica a Circe por sus compañeros, 1793 (composiciones); h. 1835 (grabado de Réveil) · Lámina 028Circe no encadena a nadie: ofrece la copa, y la transformación hace el resto.

La traducción al presente: la copa está en el bolsillo

La pregunta que organiza este episodio es directa: ¿qué tecnología nos transforma hoy mientras nos agasaja?

La respuesta corta cabe en un bolsillo. La larga es una industria.

Existe una disciplina — nacida en laboratorios universitarios, perfeccionada en las plataformas — dedicada a diseñar productos que modifiquen el comportamiento de quien los usa: el diseño persuasivo. Sus mecanismos están documentados hasta el aburrimiento: la recompensa variable heredada de las máquinas tragaperras, el desplazamiento infinito que elimina el punto natural de parada — su propio creador, Aza Raskin, ha pasado años pidiendo perdón por él —, la notificación calibrada para interrumpir en el momento de máxima probabilidad de retorno. Nada de esto es accidental. Es ingeniería.

El ejemplo más depurado tiene dueño. El algoritmo de recomendación de ByteDance, la compañía fundada por Zhang Yiming, no necesita saber quién eres ni a quién sigues: aprende de cada microsegundo de permanencia, de cada gesto del pulgar, y en unas decenas de vídeos construye un modelo de tus apetitos más preciso que tu propia introspección. TikTok no es una red social: es la copa de Circe servida a mil millones de comensales, con la particularidad de que el fármaco se ajusta a cada paladar en tiempo real. Y las demás plataformas — Meta, YouTube — llevan años rehaciendo sus productos para imitarlo, porque en la economía de la atención el que mejor transforma, gana.

La transformación, además, ya no es metáfora. Hay evidencia acumulada de que estos entornos reconfiguran capacidades de fondo: la atención sostenida se fragmenta, la memoria se externaliza — el GPS atrofió la memoria espacial de una generación entera, y eso está medido —, y los estudios sobre descarga cognitiva empiezan a documentar lo mismo con la IA generativa: quien delega sistemáticamente el pensamiento, piensa menos y peor cuando la herramienta no está. Y en el extremo del arco está la transformación literal: Neuralink, el proyecto con el que Elon Musk propone la fusión directa entre cerebro y máquina — citada aquí por su objetivo declarado, no por su cobertura mediática —, que convierte la pregunta de este episodio en anatomía: ya no qué hace la tecnología con nuestra conducta, sino qué hace dentro del cráneo.

Los lobos mansos del jardín de Circe eran huéspedes anteriores. Conviene mirar bien a los mansos antes de sentarse a la mesa.

Aguafuerte: Ulises en el palacio de Circe, entre sirvientas, mesas servidas y los animales en que ella ha convertido a sus hombres.
Theodoor van Thulden, Ulises en el palacio de Circe, 1632–1633 · Rijksmuseum, Ámsterdam · Lámina 029Cuerpos de cerdo con mente humana: saben lo que les ha pasado y no pueden volver solos.

El análisis humanista: cerdos con mente humana

Vuelvo al verso incómodo, porque ahí está todo.

Los hombres de Ulises conservan la mente humana dentro del cuerpo de cerdo. Ese es exactamente nuestro retrato: sabemos lo que las plataformas hacen con nuestra atención — lo sabemos con datos, con documentales, con confesiones públicas de sus propios diseñadores — y seguimos deslizando el pulgar. Los griegos tenían una palabra para esto, y su vigencia es humillante: akrasía, la incontinencia de quien conoce el bien y hace lo contrario. El problema de nuestro tiempo no es la ignorancia. Es la lucidez sin voluntad.

Neil Postman explicó por qué la respuesta habitual — «es solo una herramienta, depende del uso» — no se sostiene: el cambio tecnológico no es aditivo sino ecológico. No se añade una tecnología a un entorno; se cambia el entorno entero. La Europa posterior a la imprenta no era la Europa anterior más la imprenta: era otra Europa. La persona con smartphone no es la persona anterior más un teléfono. Es otra persona, con otra atención, otra memoria y otra manera de estar en las conversaciones.

Ortega, en su Meditación de la técnica, llegó antes que nadie al fondo del asunto: el ser humano no tiene naturaleza fija — se hace a sí mismo, y la técnica es precisamente su instrumento de autofabricación. Por eso la pregunta decisiva nunca es técnica sino de proyecto: qué tipo de persona queremos fabricar con estas herramientas. Cuando no respondemos nosotros, responde el diseñador de la herramienta — y su respuesta, hoy, la dicta un modelo de negocio que factura por minuto de permanencia. Hartmut Rosa añade la consecuencia íntima: un mundo que se acelera sin resonancia, donde tocamos todo y nada nos toca. Los cerdos de Circe comían bellotas en abundancia. No consta que fueran felices.

Y sin embargo — aquí el humanismo tecnológico se separa del catastrofismo — el episodio no termina en la pocilga. Termina con el moly. Hermes no evacúa a Ulises de la isla: le da el conocimiento que permite sentarse a la mesa sin ser transformado. La hierba de raíz negra y flor blanca es la figura exacta del criterio: difícil de arrancar, dicen los versos, para los hombres — no imposible. Abandonar la isla no es opción seria; vivimos en ella, trabajamos en ella, y quien presume de haberla dejado suele estar mintiendo o delegando. La opción seria es entrar con el antídoto en el cuerpo.

El criterio ejecutivo

El criterio de este episodio es un inventario, y propongo hacerlo por escrito, que es donde las cosas dejan de ser vagas.

Dos columnas. En la primera, las herramientas que usas a diario — las de trabajo también, que nadie se exima: el correo, la mensajería, el buscador, la IA generativa. En la segunda, dos respuestas por herramienta: qué capacidad mía potencia, y qué capacidad mía atrofia. Sé concreto. «Me conecta» no es una respuesta; «ha sustituido mi lectura larga por lectura de fragmentos» sí lo es.

El resultado no dirá qué herramientas abandonar. Dirá algo más útil: en qué dirección te están fabricando — y si esa dirección la elegiste tú o venía de serie en el diseño. Esa es la pregunta de Ortega puesta sobre tu mesa: qué persona estás produciendo con tu técnica.

Ulises comió y bebió en la mesa de Circe. La diferencia entre él y sus hombres no fue la abstinencia. Fue el moly.

El próximo miércoles, cuarta entrega: las sirenas, o la economía de la atención — el único episodio en que Ulises pide que lo aten.

Jesús Ripa es tecnólogo humanista especializado en Autoridad Digital. Escribe sobre criterio tecnológico, voz pública directiva y la era pre-singularidad.

Preguntas frecuentes

¿Qué representa Circe en la era pre-singularidad?

Circe representa la tecnología que transforma a quien la usa mientras lo agasaja. La hechicera de Homero no encadena ni devora: recibe, sirve una mesa espléndida y mezcla el fármaco en el vino — la transformación llega por la vía del placer, no de la fuerza. Es la figura exacta del diseño persuasivo contemporáneo: productos concebidos para modificar el comportamiento de sus usuarios mediante recompensa variable, desplazamiento infinito y notificaciones calibradas. El detalle decisivo del mito es que los hombres transformados en cerdos conservan la mente humana: saben lo que son y no pueden evitarlo. Esa lucidez sin voluntad — los griegos la llamaban akrasía — describe con precisión nuestra relación cotidiana con las plataformas.

¿Qué es el diseño persuasivo?

Es la disciplina que aplica psicología del comportamiento al diseño de productos digitales con el objetivo de modificar la conducta del usuario: aumentar el tiempo de permanencia, la frecuencia de retorno o la probabilidad de una acción. Sus mecanismos están ampliamente documentados: la recompensa variable heredada de las máquinas tragaperras, el desplazamiento infinito que suprime los puntos naturales de parada, las notificaciones programadas para el momento de máxima receptividad. No es una teoría de la conspiración sino ingeniería publicada, con laboratorios universitarios en su origen y arrepentidos ilustres entre sus creadores — Aza Raskin, inventor del scroll infinito, lleva años advirtiendo públicamente contra su propia criatura. La cuestión relevante no es su existencia, sino quién decide en qué dirección persuade.

¿Por qué se cita el algoritmo de TikTok como ejemplo central?

Porque es la versión más depurada del mecanismo de Circe. El sistema de recomendación de ByteDance, la compañía fundada por Zhang Yiming, no necesita red social ni perfil declarado: aprende exclusivamente del comportamiento — segundos de permanencia, repeticiones, gestos — y en pocas decenas de vídeos construye un modelo de las preferencias del usuario más fino que su propia introspección. El fármaco se ajusta a cada paladar en tiempo real. Su eficacia ha reordenado la industria entera: Meta y YouTube llevan años rehaciendo sus productos a su imagen, porque en la economía de la atención la ventaja competitiva es transformar mejor. Se cita como hecho estructural de mercado, no como juicio sobre una empresa concreta.

¿Qué evidencia hay de que la tecnología nos transforma realmente?

La transformación está documentada en varios frentes. La externalización de la memoria espacial por el uso de GPS es uno de los casos más estudiados: la capacidad de orientación se atrofia cuando se delega de forma sistemática. La fragmentación de la atención sostenida en entornos de estímulo constante cuenta con literatura abundante. Y la investigación sobre descarga cognitiva aplicada a la IA generativa empieza a mostrar el mismo patrón: quien delega habitualmente tareas de pensamiento rinde peor en ellas cuando la herramienta no está disponible. El marco teórico lo dio Neil Postman: el cambio tecnológico es ecológico, no aditivo — no añade una capacidad al entorno humano, reorganiza el entorno entero, atención y memoria incluidas.

¿Propone el artículo abandonar estas tecnologías?

No, y esa es la función del moly en el episodio. Hermes no aparta a Ulises del palacio de Circe: le da el antídoto que le permite sentarse a la mesa, comer y beber sin ser transformado. Abandonar la isla no es una opción seria — vivimos y trabajamos en el entorno digital, y las estrategias de abstinencia total suelen ser o insostenibles o un privilegio. La propuesta es entrar con el antídoto: conocer los mecanismos de transformación, hacer inventario de qué potencia y qué atrofia cada herramienta, y decidir deliberadamente la dirección del cambio en lugar de aceptar la que viene de serie en el diseño. El criterio no es abstinencia; es soberanía sobre la propia fabricación.

¿Qué significa la pregunta de Ortega que cierra el artículo?

En su Meditación de la técnica, Ortega y Gasset sostiene que el ser humano no tiene una naturaleza fija: se hace a sí mismo, y la técnica es su instrumento de autofabricación — producimos herramientas y las herramientas nos producen. De ahí que la pregunta decisiva ante cualquier tecnología nunca sea meramente funcional (qué hace, cuánto cuesta) sino de proyecto: qué tipo de persona estamos fabricando al usarla. Cuando el usuario no responde a esa pregunta, la responde el diseñador del producto — y hoy el diseñador responde con un modelo de negocio que factura por minuto de atención. Recuperar la pregunta es recuperar la autoría sobre uno mismo. Ese es el núcleo del humanismo tecnológico.

Siguiente episodio: Las sirenas. La economía de la atención (5 de agosto). Ver todas las entregas de la serie.

Moly
El moly es la hierba de raíz negra y flor blanca que, en la Odisea, Hermes entrega a Ulises como antídoto contra los fármacos con los que Circe transforma a sus hombres en animales. En…
Diseño persuasivo
El diseño persuasivo es la aplicación deliberada de la psicología del comportamiento al diseño de productos digitales, con el objetivo de modificar la conducta del usuario hacia más permanencia, más retornos y más acciones dentro…
Recompensa variable
La recompensa variable es el mecanismo de refuerzo psicológico en el que el premio llega de forma impredecible —el mismo principio que hace adictiva a la máquina tragaperras—, trasladado al gesto de deslizar o refrescar…
Descarga cognitiva
La descarga cognitiva es la delegación sistemática de tareas mentales — memoria, orientación, cálculo, redacción — en herramientas externas. Documentada su consecuencia: la capacidad delegada se atrofia cuando la herramienta falta.
Akrasía
La akrasia es el término griego clásico —incontinencia o debilidad de la voluntad— que describe la conducta de quien conoce el bien y actúa en sentido contrario, formulado por Aristóteles en la Ética a Nicómaco.…
Ecología de medios
La ecología de medios es el marco, formulado por Neil Postman a partir del trabajo de Marshall McLuhan, según el cual el cambio tecnológico no es aditivo sino ecológico: una tecnología nueva no se suma…
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